Viernes, 09 de Noviembre de 2012 07:00
Por Leslie Gómez y
Claudia Guerrero
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Sin importar la falta de acuerdos entre los grupos parlamentarios, los magistrados que integraron las dos ternas de candidatos a ministros de la Corte defendieron ayer su trayectoria ante el pleno del Senado de la República.
Los aspirantes a sustituir a los ministros Guillermo Ortiz Mayagoitia y Salvador Aguirre Anguiano expusieron sus propuestas y justificaron sus decisiones como juzgadores durante intervenciones de 20 minutos cada uno.
Uno de los candidatos más polémicos, Manuel Baráibar Constantino, defendió las sentencias que ha dictado a lo largo de su carrera en el Poder Judicial.
Reconoció que ha estado al frente de casos polémicos, pero advirtió a los legisladores que sus sentencias nunca han sido cuestionadas.
“Mi desempeño ha estado sujeto al escrutinio permanente de los órganos de vigilancia del Poder Judicial.
“De los fallos que tuvieron trascendencia mediática, manifiesto enfáticamente, y dejo testimonio de ello, que no fueron cuestionados por alguna de las partes involucradas y que en los casos en que se formuló queja, la Judicatura las declaró improcedentes e infundadas”, señaló.
El magistrado, quien participó en la absolución de casos como el de Raúl Salinas de Gortari y Onésimo Cepeda, sostuvo que nunca ha actuado como juez de consigna.
“Aspiro a ser ministro de la Suprema Corte, porque como juzgador siempre he asumido la responsabilidad de mis actos, contribuyendo desde mi labor cotidiana a la construcción del Estado de derecho y del fortalecimiento de nuestras instituciones”.
Baráibar, cuyo perfil ha sido cuestionado por senadores del PAN y el PRD, sostuvo que nunca ha evadido, con excusa alguna, su compromiso de servir a la sociedad.
Por su parte, la magistrada Emma Meza afirmó que los mexicanos necesitan que el conjunto de los derechos humanos y sus garantías sean respetados, protegidos y en el último de los casos resarcidos por la Suprema Corte de Justicia.
Al exponer frente a los senadores, refirió que la Corte ha hecho hasta hoy un esfuerzo encomiable.
“No hay labor más importante que proteger los derechos y principios establecidos en la Constitución”, dijo.
Por su parte, Rosa María Temblador destacó que el puesto requiere despojarse del protagonismo y afán de poder, debiendo tener presente que su labor es la aplicación de la justicia, otorgando las condiciones para establecer el orden en la vida de los ciudadanos.
En la terna para sustituir a Salvador Aguirre Anguiano, el magistrado Alberto Pérez Dayán ofreció a los legisladores congruencia y actuar con visión de estado sin “activismo arrebatador”.
Durante su exposición ante el pleno del Senado, el magistrado sostuvo que México y sus instituciones demandan una Corte fuerte, íntegra y responsable.
Subrayó que la tarea jurisdiccional de la Corte no puede pensarse al margen de las condiciones a las que se enfrenta el sistema de justicia y a la amenaza constante que el fenómeno de la ilegalidad representa para el desarrollo y la prosperidad.
Por su parte, el magistrado Pablo Monroy Gómez confió en que el Senado tomaría una decisión basado en el perfil, la trayectoria y los conocimientos de los aspirantes propuestos por el Presidente Felipe Calderón.
Sostuvo que quien ocupe un lugar en el Tribunal Supremo debe ser honorable, autónomo, firme en sus convicciones y con formación interdisciplinaria.
“Quiero dejar perfectamente claro que no me mueve la ambición de ser ministro a toda costa, sólo quiero hacerlo si este Senado me considera idóneo y capaz para hacerlo”, expresó.
Andrea Zambrana Castañeda resaltó que el juez constitucional debe ser prudente, dictar sentencias accesibles y entendibles, de suerte que inspire confianza y certeza a la ciudadanía para contribuir al sistema judicial que la sociedad demanda.