Lunes, 12 de Noviembre de 2012 07:00
Por Víctor Fuentes
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- El presidente del Consejo Constitucional de Francia, lo más cercano a una Corte Suprema de Justicia en ese País, prefiere no hablar del caso Florence Cassez y expresa su absoluto respeto por los ministros mexicanos que, tal vez a principio de 2013, dictarán sentencia en el caso de la presunta secuestradora.
“No voy a hablar de este caso por una razón sencilla”, dice Jean Louis Debré. “En Francia, yo soy extremadamente cuidadoso de la independencia del Consejo Constitucional, no acepto que personas ajenas al expediente intervengan en algo que tenemos que juzgar. Naturalmente, es un caso de interés de la opinión pública francesa, lo que es normal porque es un caso que involucra a una ciudadana francesa, pero ya, no voy a decir más”.
Debré no es cualquier juez. Es un político de carrera, brazo derecho del ex Mandatario Jacques Chirac, ex presidente de la Asamblea Nacional de Francia, y personaje cotidiano para la voraz prensa de ese País, que sigue intensamente sus acciones públicas y su vida privada.
El caso Cassez lo pone a la defensiva y resalta sus instintos políticos, que lo llevan a elogiar a la Corte mexicana, que ha empollado durante ocho meses el asunto luego de que no pudo resolverlo en marzo.
“En estos días estuve con los ministros de la Suprema Corte, y tengo gran admiración sobre muchas decisiones que han tomado, pienso en su decisión para limitar el fuero militar, que demuestra que es una Corte independiente. Pienso también en todas sus posturas para promover el debido proceso y la defensa de los derechos humanos. Por consiguiente yo tengo gran respeto por esa institución y por los ministros que la componen”.
Debré vino a México para participar en la Cumbre de Cortes Supremas y Constitucionales, un experimento de la Suprema Corte de nuestro País que aglomeró a dos docenas de presidentes de tribunales de cuatro continentes, y ante la ausencia de Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido y otras potencias de ese calibre, es fácil concluir que el nativo de Toulouse e hijo del ex Primer Ministro Michel Debré fue la figura más importante del evento.
Reforma conversó con Debré sobre algunas de las sentencias recientes más relevantes del Consejo sobre temas parecidos a los que se presentan en México.
--¿Cómo se ve la situación de México desde Francia?
Francia tiene que mirar hacia América Latina. Cada uno a su ritmo, los países de América Latina tomaron el camino de la democracia. No tenemos lecciones que dar, la democracia en Francia tomó mucho tiempo. Observo que en México hay instituciones legítimas, hubo una elección Presidencial que hasta donde se, se dio normalmente. Como presidente de la Asamblea Nacional llevé a Vicente Fox para expresarse ante todos los diputados porque estaba convencido de la necesidad de que Francia aprecie el camino recorrido por México hacia la democracia y el fortalecimiento de la autoridad del Estado. Quisiera que los franceses se asomaran más a México y América Latina y reconocieran todos los esfuerzos que se han hecho para tomar el camino de la democracia.
--¿Cuál fue el razonamiento para declarar inconstitucional la ley que permite compartir la base de datos biométrica de la tarjeta de identidad nacional entre dependencias de Gobierno?
Las bases de datos biométricas podían servir para cosas distintas que las que fueron expresamente designadas. Había intercambios de bases de datos, eso no respeta las libertades. Si el Seguro Social tiene una base de datos, no la pueda transmitir a la policía. La ley permitía acceso muy amplio, todo lo podían compartir. El problema no es la existencia de una credencial de identidad ciudadana, sino que se compartan las bases de datos entre agencias de Gobierno.
--El Consejo avaló la penalización hasta con un año de cárcel de la migración ilegal. ¿Por qué?
El principio de debido proceso se aplica a todo, más aún si usted es un migrante ilegal. El derecho de acceso a la justicia tiene que ser el mismo para todos, sea usted rico o pobre, nacional o migrante.
--Cuando la Asamblea aprobó elevar la edad mínima de jubilación a 67 años, el Consejo lo consideró apropiado. Es un asunto que también surge con frecuencia en México.
El Consejo Constitucional no tiene el poder de apreciación del legislador. Si el legislador decide que la edad de jubilación es tal o cual, y si esta aplica por igual a todos, nosotros no tenemos que opinar, eso es simplemente Constitucional.