EL UNIVERSAL

MAZATLÁN.- Comuneros desplazados de seis pueblos que fueron requeridos para la construcción de la presa Picachos, en la sierra de Mazatlán, advirtieron que no permitirán que el Presidente Felipe Calderón en su gira de este lunes inaugure esta obra, ya que no les han pagado al cien por ciento a 800 familias por sus terrenos y casas.

Atilano Román Tirado, líder de los afectados, exige justicia y los pagos justos para los comuneros, quienes perdieron todo y que hasta el momento las autoridades no les han hecho caso.

Reconoció que efectivamente les dieron unas casas, pero que ahora ya se están cayendo porque se cuartearon, además de que son muy pequeñas. Añadió que las tierras de cultivo las perdieron, por lo que ahora no tienen ni para comer.

La visita del Presidente es bienvenida si es que quiere conocer de viva voz las demandas de los pobladores, pero no a que inaugure esta obra hidráulica, que ha costado la vida de personas, señaló Román Tirado.

Los pueblos que desaparecieron por la construcción de la presa son Las Iguanas, San Marcos, Puerta de San Marcos, El Placer, Casas Viejas y Copales.

Fue el 7 de febrero de 2006 cuando el entonces Presidente de la República Vicente Fox puso, de forma simbólica, la primera piedra de la construcción de la presa Picachos.

Por su parte, el presidente municipal Alejandro Higuera Osuna dijo que esta visita servirá para que el Presidente sepa que es una obra que no se ha expropiado, pese a que ya se han pagado algunas indemnizaciones.

En su gira por Mazatlán, el Presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa tiene previsto inaugurar la presa y abanderar dos barcos construidos en el astillero de este puerto.

“Falta mucho por hacer, diario se pelea y se lucha. El gobierno dice que no tiene dinero, otra mentira más, es como decir que el mar no tiene agua. Fortalezcamos a estos pueblos que dan mucho para el desarrollo, nos están orillando a una marginación que no tiene razón de ser”, externó Atilano Román.

Expresó que son gente de sangre viva, que no se van a dejar pisotear, que está dispuesta hasta las últimas consecuencias por defender su patrimonio, la familia y amigos.

Advirtió que su lucha es constante porque tienen la razón y ésta no va a morir, porque lo que quieren es que les paguen lo que legítimamente les corresponde.