Lunes, 19 de Noviembre de 2012 07:00
Por Ulises Díaz
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Para 2020, México tendrá que producir al menos 700 millones de litros de biocombustibles para aviones y para lograrlo puso en marcha el programa “Plan de Vuelo”, una iniciativa conjunta entre Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) y empresas del sector aeroespacial para lograr la meta.
La expectativa del programa es que para 2015 el 1% de todo el combustible para aviones que se use en el País venga de combustibles alternativos y para 2020 sea 15%, con el fin de que las emisiones de gases contaminantes provenientes de la aviación no sobrepase el 3 % del total, dijo Sean Newsum, director de estrategia ambiental de Boeing.
“Estamos buscando que la aviación sea sustentable y reducir nuestra huella de carbono, para ser más eficientes nos tenemos que concentrar especialmente en términos de combustible, es donde podemos hacer un cambio”, indicó este especialista durante la cumbre de negocios NAFTA 20.
Para cumplir con este plan, habrá que hacer varios ajustes, tanto a la infraestructura como a la manera en la que las aerolíneas y las productoras de aviones operan, explicó Newsum.
Por ejemplo, el País tendrá que construir al menos 4 refinerías nuevas para poder contar con la capacidad necesaria de refinación, puesto que se requieren procesar al menos 400 millones de litros por año.
Además, se requiere la materia prima, y si bien en México se pueden aprovechar 4 cultivos diferentes que no son comestibles, la jatropha, el aceite de palma, algas marinas y el tártago, para producir las cantidades suficientes habrá que incrementar las cosechas.
Si se logran concretar las compras de esta clase de cultivos se beneficiará a productores en Sonora, Sinaloa, Chiapas, Veracruz, Michoacán y Yucatán, quienes se beneficiarán de la creación de empleos.
“México tiene todas las capacidades para ser líder en la producción de biofuel para jet y por la cercanía a Estados Unidos tiene un mercado de exportación que requiere enormes cantidades de producto pero necesita afinar su sistema”, indicó el especialista.
El ejercicio con la iniciativa privada consiste tanto en cooperación técnica para desarrollo y aprobación de nuevos productos así como en la comercialización de bioturbosinas y a su vez, las aerolíneas y distribuidores se beneficiarán de contar con suministros de combustible constante y que sean eficientes.
Además de ASA, los fabricantes de aeronaves y de motores, así como aerolíneas, institutos de investigación y otras entidades de Gobierno ya dieron muestra de los avances en la materia con el primer vuelo comercial nacional impulsado en un porcentaje con biocombustible y realizado por Interjet en abril de 2011 en un avión Airbus.
Meses después el encargado de hacer un vuelo transcontinental sería Aeroméxico con un avión Boeing.