Miércoles, 21 de Noviembre de 2012 07:00
Por Benito Jiménez
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- La política exterior del Presidente Felipe Calderón resultó un fracaso durante todo su sexenio, consideró ayer el Embajador emérito Hermilo López Bassols.
“Hay que desvestir la agenda calderonista, desmantelarla. No sirvió, fracasó dentro y fracasó fuera”, dijo el experto en derecho internacional.
El ex Embajador de México en El Salvador, Irlanda y Bolivia lamentó que el Presidente Calderón haya pasado de la indiferencia al desprecio hacia América Latina, y que Brasil haya desplazado a nuestro País en el liderazgo regional.
“¿Cómo estamos dejando los trastos en este cochinero? Con América Latina es evidente, hubo un error de cálculo, de sensibilidad. Se vio en el caso de Argentina, cuando México apoyó a España en el tema del petróleo. Con Estados Unidos ahí está el caso de Rápido y Furioso, de Tres Marías, de agentes estadounidenses en México”, enlistó durante la conferencia titulada La política exterior. Un momento oscuro de nuestra diplomacia.
En la víspera del cambio de Administración, López Bassols recomendó un viraje de la política exterior hacia el multilateralismo y abrir la agenda hacia países de África, la Unión Europea, Centroamérica, América del Sur e incluso naciones como la India.
También consideró necesario colocar en puestos clave de la Cancillería a diplomáticos de carrera, para encaminar a México a diversificar su agenda exterior.
“No hay que poner a amiguitos. Con Felipe Calderón hubo un gabinete de amiguitos”, criticó.
Durante el foro, realizado en la Facultad de Derecho de la UNAM, el académico indicó que el Gobierno que encabezará Enrique Peña Nieto debe promover una política exterior diferente.
“Se requiere la reivindicación de la diplomacia mexicana, seguramente a la vuelta de los hombres que nos han dado prestigio, a la vuelta de ellos a la Cancillería, modificarán, diversificarán y dignificarán la agenda bilateral”, indicó en entrevista luego de su ponencia.
Añadió los retos para Peña Nieto son equilibrar el interés de Estados Unidos por el petróleo mexicano y aclarar lo que denominó una “confusa esperanza” que los mexicanos tienen sobre una ley migratoria prometida por el Presidente Barack Obama.
“Va a depender de la capacidad diplomática con la que nosotros sepamos atraer la atención del nuevo Gobierno de los Estados Unidos. De hacer un gran esfuerzo por mantener una nueva relación de dignidad, de respeto, de colaboración y también de una estricta raya en cuanto a la soberanía de México”, externó.