Por Itxaro Arteta
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Con el salón Tesorería de Palacio Nacional como escenario, casi 600 asistentes y un discurso de hora y media, Heriberto Félix Guerra dijo ayer adiós públicamente a su cargo de secretario de Desarrollo Social.
La despedida estuvo llena de aplausos, abrazos y fotos del recuerdo. Por “incompatibilidad de agendas”, sin embargo, no estuvo presente el Presidente Felipe Calderón.
Para abrir el acto, una canción con todo y danzante interpretada por viejitos, tras un video del Programa 70 y Más que presumió haber alcanzado a 3.3 millones de adultos mayores, aunque la meta propuesta para fin de sexenio eran 3.5 millones.
Luego hubo reconocimientos a 11 programas sociales. Un beneficiario de cada uno recibió el cartel rosa de un metro con las cifras a presumir: 10 mil estancias infantiles, 6 millones de becarios Oportunidades, 5 mil 500 espacios públicos, 25 mil tiendas Diconsa, etcétera.
Sentados en el templete con sus carteles escucharon logros, aplausos de reconocimiento a alrededor de 15 colaboradores y anécdotas ya contadas sobre un joven pandillero que cambió su vida en Ciudad Juárez, una viejita de 60 años que parecía de 80, una niña que regresó a la escuela cuando dejó de cuidar a su hermanito gracias a las estancias infantiles.
Después de escuchar pacientes, la despedida se prestó a bromas.
“Nos vamos, y estoy seguro que todos nos vamos -dijo Félix y un ‘nooo’ recorrió el salón- con la conciencia tranquila”.
Ante las risas, precisó: “Bueno, yo me voy con la conciencia tranquila, y espero que la mayoría se quede... con la conciencia tranquila también”.
Al final se anunció que había una sorpresa. Mariana, su hija más pequeña, ya había corrido al templete a abrazarlo, luego de que leyera los mensajes de texto que le mandaron las dos mayores que estudian en el extranjero, y mientras en primera fila esperaban sus tres hijos varones y su esposa, Lorena Clouthier, hija del “Maquío”.
La primera sorpresa fue un “mural”, que más bien era una manta con imágenes de los programas sociales. La segunda, una escultura de medio metro de un caballero águila, que Raúl Ibáñez, el asesor más cercano al secretario, explicó.
“El águila, sabemos, siempre te ha acompañado a lo largo de tu vida, ha representado tu lucha por los mejores ideales que has tenido, ha representado tu compañera para enfrentar los grandes retos que has emprendido, y ha representado quizás la frase más contundente y que describe de cuerpo entero a tu persona: en la vida -has dicho- hay que ser como el águila, nunca dejarse que nadie te corte las garras, que nadie te corte el pico, pero sobre todo, que nadie te corte las alas. Amigo, eres un caballero, pero un auténtico caballero águila”.
Aplausos, abrazos, copas de vino y canapés que empezaron a distribuir los meseros, el anuncio de que tocaría la orquesta de cámara de la Marina Armada de México, y un último aviso del maestro de ceremonias.
“Acto seguido, pediremos a los beneficiarios subir para que nos hagan el favor de acompañarnos en la fotografía oficial”.
Así se despidió el sexenio en la SEDESOL.