Viernes, 07 de Diciembre de 2012 07:00
Por Ma. Dolores Ortega
AGENCIA REFORMA
MONTERREY.- La banca de desarrollo del País este año abrió la chequera para los estados y municipios, y al cierre de octubre pasado el saldo de crédito colocado entre estos niveles de Gobierno fue de 97 mil 48 millones de pesos, un 50% más respecto al otorgado el mismo mes del 2011, revelan datos del Banco de México.
En octubre del 2011, el crédito a los gobiernos locales alcanzó los 64 mil 705 millones de pesos.
Los datos indican que los estados y municipios son los principales clientes del sector público, por encima del Gobierno federal.
El monto de crédito colocado entre los Gobiernos locales, a octubre pasado, casi iguala al otorgado al sector industrial del País que alcanzó los 109 mil 629 millones de pesos.
Según Banco de México, el financiamiento de la banca de desarrollo en el sector industrial fue en su mayoría hacia la construcción, con 77 mil 817 millones de pesos, y 31 mil 810 millones de pesos a la industria manufacturera.
El crédito a los gobiernos estatales y municipales, a octubre pasado, representó el 22.3% del total asignado por la banca de desarrollo en el País, y que fue de 434 mil 703 millones de pesos.
Especialistas en finanzas públicas destacaron el papel de la banca de desarrollo, de nuevamente posicionarse como una alternativa de financiamiento viable para los gobiernos locales.
“Creo que la banca de desarrollo se volvió a posicionar como una alternativa de financiamiento viable, para cierto tipo de proyectos al presentar esquemas novedosos y atractivos para proyectos relevantes para la comunidad.
“Al principio del sexenio anterior los gobernadores y alcaldes comentaban que era más fácil acudir a una institución de banca comercial para solicitar créditos que recurrir a Banobras -por ejemplo- por los trámites se percibían como complejos y las tasas eran similares a lo que ofrecía un banco comercial”, señaló Carlos González Barragán.
El investigador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, enfatizó que la banca de desarrollo en el sexenio de Felipe Calderón tuvo una doble función para los Estados, el de tomar riesgos y hacer bancables proyectos de alta rentabilidad social.
“Primero tomar riesgos que el mercado no estaría dispuesto a asumir, y segundo hacer bancables proyectos con alta rentabilidad social, pero baja rentabilidad financiera”, añadió.
El también catedrático de la Universidad de Harvard, dijo que la participación activa de la banca de desarrollo, en el otorgamiento de crédito a los gobiernos locales, fue gracias a la disposición de esquemas de apoyo como garantías, capital de riesgo, deuda y apoyos a fondo perdido.
“Lo que es de notar es la proporción de aumento en créditos otorgados en el último año, pues estos programas tienen varios años de existir”, agregó.