Martes, 25 de Diciembre de 2012 07:00
Staff
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Esta carta es para mi niño, Junior, el primer angelito que Dios me dio de cuatro que tenía destinados para mí y para mi familia. Quiero que sepas que en todo momento estás en nuestros corazones y pensamientos. Yo me duermo y despierto pensando y pidiendo a Dios por ti.
Nunca olvido el último día que estuviste en casa, cuando me dijiste que saldrías y que no tardabas. Ese día había salido con tu papá y, por alguna razón, no tardamos y regresamos a casa sin imaginar que sería la última noche que te veríamos. Agradezco a Dios por esa noche que nos permitió verte por última vez.
Te tengo presente. Como eres una persona muy amiguera, la casa siempre estaba llena con tus amigos y tú como siempre: alegre, optimista, travieso, con todas las ocurrencias que venían a tu mente. En la escuela siempre fuiste conocido por tus maestros por lo activo que eres y por lo bromista, y sobre todo porque estabas siempre para la familia y para los amigos, con ese carisma que te caracteriza: alegre, tierno, responsable, muy juguetón...
Extraño tanto oírte decir mamá o esa frase que me decías cuando te regañaba: ya Myrthala, tranquila. Desearía volver el tiempo atrás, que no hubiera llegado ese 29 de agosto del 2006 que marcó para siempre a mi familia, día que te arrebataron de mi lado. Me dijeron: hubo un levantón y se llevaron a Junior y a sus amigos. No sabía el significado de levantón hasta que me lo explicaron. Sentí coraje, impotencia, dolor, tristeza. Todos los sentimientos se mezclaron en mi corazón.
Ese día empezó el peregrinar con las autoridades junto a los padres de tus amigos, que no conocía pero que desde ese día somos como hermanos. Empezamos a buscarlos por todas partes, preguntando por ustedes, pidiendo que los regresaran a casa. La vida sin ti, m’ijo, no es ni será la misma. En mi corazón hay un hueco. Me robaron esa parte que sólo tú puedes llenar.
No hemos tenido ningún indicio de ustedes. ¿Qué les pasó? ¿Dónde están? ¿Están vivos...? Una pregunta sin respuesta pero sólo la Fe tan grande que tenemos es la que nos hace seguir adelante, esperando. Desgraciadamente las autoridades, después de un tiempo, no estoy segura si han olvidado el caso, pero tengo la impresión que así es y, como he escuchado, le han dado carpetazo.
Quiero que sepas que hemos hecho todo lo que ha estado en nuestras manos y seguiremos esperándote hasta el fin. Sigue una Navidad más sin ti, y aunque nos seguimos reuniendo, nada es igual aun y cuando hablamos de ti como si estuvieras entre nosotros: tenemos fotos tuyas por todos lados y no falta que alguno diga: ¿te acuerdas cuando Junior hizo tal cosa?
Ojalá estuvieras aquí, ojalá volvieras ahora. Dondequiera que estés, mi niño, recuerda siempre: te amamos y te extrañamos, con todas nuestras fuerzas, todos los días de nuestras vidas.
Mamá y tus
hermanos
Nora Myrthala Montemayor.