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AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- El testigo protegido identificado como “X”, y quien acompañó a la operadora de los Beltrán en varias gestiones, confesó a las autoridades que tras observar la facilidad con la que conseguían armas del Gobierno, decidieron comprar droga asegurada por la PGR.
“Mi pareja sentimental, Esteban Amezcua y yo fuimos a recoger 350 mil dólares a la Central del Norte, ya que ese dinero lo mandaba Felipe Cabrera para comprar lo que Amezcua había ofrecido a la organización y que consistía en comprarle a una bodega de PGR una tonelada de cocaína, 20 tambos de ‘changos’ y 60 cubetas de efedrina, sin que Amezcua mencionara quién iba a ser el contacto de PGR en esa operación”, relató el testigo de acuerdo con la causa penal 57/2012 del Juzgado Décimo de Distrito en materia penal del Distrito Federal.
Sin embargo, la actividad de los gestores dio un giro el 18 de septiembre de 2011, cuando el Ejército detuvo en el DF a José Carlos Moreno Flores, “La Calentura”, representante del “Chapo” en Guerrero, lo que intensificó los operativos militares en Durango y Sinaloa.
En ese momento, declaró Rosario a las autoridades, los Cabrera Sarabia le pidieron conseguir información de las investigaciones contra “La Calentura”, y contactar al General Germán Jiménez, comandante de la Décima Zona Militar en Durango, para ofrecerle dinero para que cancelara los operativos contra la organización.
Rosario recuerda que a través de una mujer de nombre Marisol Herrera lograron una cita con un general de apellido Castillo, adscrito a la misma zona militar, quien pensaron los llevaría con el general Jiménez.
“Ocurrió entre el 15 o 16 de octubre de 2011 en uno de los batallones de la Zona Militar de 5 de Mayo en Durango, incluso esa reunión se prolongó hasta altas horas de la madrugada porque empezamos a ingerir bebidas embriagantes”, dice Rosario, quien a pesar del encuentro, no pudo conocer al comandante de zona.