EL UNIVERSAL
CD. DE MÉXICO.- En los últimos tres años el crecimiento del mercado ilegal de gas LP se convirtió en un problema para las empresas legalmente conformadas y para la Secretaría de Energía (SENER), pese a que la dependencia cuenta con autoridad y herramientas para frenarlo, acusó Octavio Pérez, director de la Asociación Mexicana de Gas LP.
De acuerdo con el organismo, en la Ciudad de México y en la zona metropolitana hay cerca de tres mil unidades vehiculares de reparto y se tiene un cálculo de que, mínimo, hay cerca de 300 camiones “piratas”.
Estos camiones clonan marcas conocidas, revenden gas robado y hacen negocios ilegales, dijo.
En conferencia explicó que este problema se derivó de un alto grado de descuido de la Secretaría de Energía en el Gobierno pasado que no hizo los operativos a los que se comprometió.
Tenían que haber hecho 10 pero sólo hicieron dos, dijo.
En estos dos operativos, de un día cada uno, se localizaron al menos unas 15 pipas ilegales que hasta hoy no han sido reclamadas por nadie, algunas son marcas inexistentes, sin registro alguno de su actividad, otras simplemente clonan marcas.
Los empresarios calculan que se mueven en el DF y área metropolitana 600 mil litros diarios de gas LP que puede ser ilegal -robado- o comprado en gaseras por distribuidores no regulados.
Octavio Pérez considera que en la administración anterior no se apoyó como se necesita la vigilancia sobre vehículos distribuidores ilegales.
Los 300 camiones circulan todos los días, todos, unos pueden ser de 6 mil litros otros de 12 mil pero andan buscando quien compre su producto y calculan que cada uno de ellos comercializa cerca de 2 mil 500 litros de gas LP diariamente.
Hay problemas con empresas porque las marcas han sido pirateadas, hay problemas con los ciudadanos porque no tienen la certeza de que el gas adquirido es legal y además no se tiene el servicio de emergencias porque son empresas inexistentes.
El directivo indicó que en 2012 las empresas donaron a la SENER siete equipos para registrar todos los autotanques y cinco lectores portátiles de radio frecuencia para verificar en campo los vehículos.
Pero estos equipos no se han usado y la vigilancia en campo es esporádica e insuficiente.
“Las autoridades no cumplieron con su obligación de combatir la distribución ilegal y fueron complacientes con este ilícito”, dijo.
“Solicitamos a la SENER intensificar y mantener un sistema de vigilancia en campo, que efectivamente detecte y resuelva el problema de la distribución ilegal de gas LP”, dijo.
La solución es clara, señaló, que las autoridades mantengan permanentemente la vigilancia en todos los puntos del mercado.