Viernes, 25 de Enero de 2013 07:00
Por Ulises Díaz y Laura Carrillo
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- El aumento de la violencia en varias regiones del País ha causado que los precios de las viviendas donde más asesinatos ocurren se devalúen, advierte un estudio presentado ayer en el marco de un seminario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que se realiza en Panamá.
El informe ‘Impacto del crimen en el precio de las viviendas’, elaborado por Sebastián Galiani, Beatriz Magaloni y Enrique Seira, estima que si hay un aumento de 1% en el cifra de homicidios acumulados, en los dos años previos a la compra-venta, en la localidad del inmueble, su valor en el mercado se reduce hasta en 1.8 por ciento.
“Encontramos evidencia de que el crimen tiene un impacto significativo en el valor competitivo de mercado de los inmuebles en México. Dado el aumento importante del crimen en los últimos años, éste efecto resulta destacable”, señala el informe.
De acuerdo con el reporte, el impacto no es homogéneo, ya que los departamentos y las grandes casas registran una menor depreciación en comparación con los inmuebles de tamaño promedio; de igual manera, las zonas urbanas tienden a depreciarse menos que los pequeños poblados.
“El impacto negativo del crimen en el precio de las viviendas es más suave para inmuebles que en principio presentan mayor seguridad. Los departamentos, inmuebles de clase alta, inmuebles de más de 140 metros cuadrados de superficie, o que están ubicados en localidades con más de 50 mil habitantes parecen tener una menor repercusión del crimen en sus precios”, agrega el informe.
Prenden alerta localidades
En México, la incidencia de la violencia ha impactado la actividad económica de los municipios, señala un estudio presentado ayer por el BID.
Los municipios con mayores índices de violencia vinculados con el crimen organizado en el periodo 2006-2010 tuvieron un consumo de electricidad -un indicador alternativo del Producto Interno Bruto- 6.8% menor que localidades menos violentas, indica el reporte Las Consecuencias Económicas de la Violencia del Narcotráfico en México, elaborado por Gustavo Robles, Gabriela Calderón y Beatriz Magaloni.
Además, después de revisar los datos de mil 308 municipios en el periodo 2002 a 2010 se detectó que las localidades con los índices más altos de homicidio experimentaron una reducción en su tasa de empleo y niveles más bajos de propiedad empresarial.
“Nuestros resultados nos indican que las guerras entre cárteles de la droga rivales por el control de rutas estratégicas o plazas en los últimos seis años han tenido un impacto profundo en las economías locales en México”, explican.
Destaca que a partir de 2006, la violencia -medida por el número de homicidios oficiales- fue expandiéndose a más localidades.
“En 2006-2007, los tres focos rojos fueron Tijuana, Ciudad Juárez y Culiacán; para 2008, se integraron Mazatlán, Acapulco, Durango y Chihuahua; en 2009, los municipios de los estados de Guerrero, Estado de México, Michoacán, Coahuila, y Nuevo León; y finalmente en 2010, a Aguascalientes, Tepic, y Guadalajara, así como Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros”, indica.
Enumera como factores que determinaron el cambio estructural en el negocio del narcotráfico, la firma del Tratado de Libre Comercio de Norte América y el consecuente incremento en el flujo de comercio hacia Estados Unidos y la lucha emprendida desde finales de los ochenta y principios de los noventa por el Gobierno estadounidense para combatir el tráfico de drogas.
“Como consecuencia, los traficantes mexicanos se volvieron prácticamente monopolios de las rutas del tráfico de drogas hacia Estados Unidos y el negocio del narcotráfico se volvió más rentable”, destaca.
En este contexto, puntualiza el estudio, uno de los principales problemas que explican la ola de criminalidad en México tiene que ver con las instituciones de procuración e impartición de justicia en estados y municipios.