Domingo, 10 de Febrero de 2013 07:00
Por Benito Jiménez
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- En su primer ceremonia de la Marcha de la Lealtad, el Presidente Enrique Peña Nieto evitó el caballo.
Su antecesor, Felipe Calderón en sus dos últimos años evocó al Presidente Francisco I. Madero montando un equino, escoltado por jinetes del Heroico Colegio Militar y empuñando una bandera.
Ayer en el Centenario de esa gesta heroica, Peña Nieto prefirió el traslado en una acicalada Humvee, de pie y escoltado, pero de sus secretarios de Defensa Nacional y de Marina.
A la convocatoria, en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, arribaron Generales de cepa, como el secretario de la Defensa Nacional en los tiempos de Ernesto Zedillo, el Divisionario Enrique Cervantes Aguirre, ahora de 78 años de edad, quien ocupó un lugar detrás del ministro presidente de la Suprema Corte y el Presidente Enrique Peña Nieto.
Ahí cerca se afianzó de una silla el general de División Gonzalo Bernardino Durán Valdez, quien como director del Heroico Colegio Militar, en 2009 envió a unos 5 mil cadetes a Sinaloa, Chihuahua y Durango, zona conocida como el Triángulo Dorado, a erradicar sembradíos de enervantes.
Los apretones de mano y los abrazos con escandalosas palmadas en la espalda fueron el repertorio de la mañana en el antiguo Colegio Militar.
Al abogado del ex Presidente Luis Echeverría, Juan Velázquez, también se le vio sonriente con los generales. Aunque ocupó la grada de invitados especiales, bajó antes de la ceremonia, a codearse con los mandos castrenses.
Entre el barullo y cadetes rígidos de cara al sol, tres Generales, artífices del sexenio pasado, platicaron de manera amena.
Uno de ellos barajado para ser titular de la Secretaría en esta Administración, el ex subsecretario Carlos Demetrio Gaytán Ochoa; a su derecha, el General Mario Marco Antonio González Barreda, ex Inspector y Contralor; y en la siguiente silla, el Divisionario Jesús Javier Castillo Cabrera, encargado de la seguridad de Felipe Calderón desde el Estado Mayor Presidencial.
Los mandos ocuparon la primera fila de los generales retirados.
González Barreda ya causó baja por retiro el pasado 19 de enero; pero Gaytán, aún tiene vida militar activa hasta diciembre. En ese lapso ocupará la dirección general de Banjército.
El único mando de Región Militar que acudió a la ceremonia fue el general Roberto Gustavo García Vergara, que tiene influencia de mando en el Distrito Federal, Hidalgo, Estado de México y Morelos.
En el otro extremo fueron concentrados los agregados militares acreditados en México. Codo a codo se acomodaron en el templete los representantes de 16 países.
Peña Nieto arribó a las 11:00 horas, de traje negro, camisa blanca y corbata roja. Sus movimientos, un tanto rígidos, quedaron a tono con el quehacer militar y la ceremonia protocolaria.
Al micrófono, los organizadores le subieron el volumen a la hora de pasar lista de honor a los héroes de 1847 y 1914.
“Murió por la Patria”, retumbó el Alcázar ante la respuesta de los cadetes que tapizaron la explanada del Castillo de Chapultepec.
Para esta ceremonia, más mujeres fueron requeridas. De las Escuela Militar de Enfermeras, del Heroico Colegio Militar y del Colegio del Aire, los cadetes también fueron parte de la valla de honor al paso presidencial desde el Bosque de Chapultepec al Alcázar.
En el evento cuatro cadetes declamaron la poesía “Marcha de los Leales”. Luis Eduardo Rolon y Jaqueline Ancheyta, integrantes de Colegio Militar; Sonia Sánchez, de la Escuela Militar de Enfermeras, y Uriel Castañeda, de la Escuela Médico Militar, arrancaron los aplausos del Gabinete legal y de Peña Nieto.
El Primer Mandatario se despidió de los lábaros patrios. Antes de la retirada, dio media vuelta y frenó a unos metros del templete de mandos retirados. “¡Generales!, ¡General!”, dijo frente a Gaytán Ochoa, quien respondió con el saludo militar.
A su paso, frente a la grada de los invitados especiales, donde había hasta familiares del personal castrense, surgió un aplauso dedicado a Peña Nieto. Ya fuera del programa.