Por Ana G. Garza
AGENCIA REFORMA
MONTERREY.- En el mercado inmobiliario internacional son muchas las certificaciones que persiguen objetivos de sustentabilidad en la construcción.
No obstante, la que se ha caracterizado por “comerse” el mercado es la LEED.
“Son un montón, hoy en día son muchísimas las certificaciones o sistemas de calificación que se han desarrollado en el mundo, algunas tienen aplicación local y otras un enfoque más nacional o internacional”, indica Ulises Treviño.
El presidente fundador en México del US Green Building Council, USGBC, atribuye la popularidad de LEED a su desarrollo y contenido con rigor técnico y científico basado en las mejores prácticas disponibles y a la participación de grupos de interés del sector.
“Éstas son la claves importantes que han hecho que el mercado reconozca en esta herramienta seriedad y habilidad y que refleja los intereses y la dinámica propia del sector”, señala.
La sinergia entre el ámbito público, privado y académico, o la triple hélice, han hecho que sea bien recibido por inversionistas y profesionales del sector del diseño de la construcción.
Por otra parte, la normalización y estandarización crearon una competencia por una mejora en los estándares de diseño y edificación sostenible.
“Mucho de la internacionalización de este sistema en particular se logró gracias a varias empresas trasnacionales.
“Han buscado que sus activos en bienes raíces contaran con un nivel homogéneo de calidad en materia de eficiencia energética y protección del medio ambiente, y este sistema les ha servido como un recurso de homogeneidad a todo su portafolio inmobiliario”.
De acuerdo con Treviño, las empresas observaron que obtener una certificación por terceros, calificada y objetiva supone una ventaja competitiva importante.
“Se está valorando que son edificios que tienen acreditación internacional, que da una mayor garantía del proyecto mismo y que lo hace atractivo a determinados clientes potenciales que comulgan con estas ideas o conceptos”.
Incluso, envía un mensaje de congruencia en materia de responsabilidad social y ambiental.
“Hoy en día hay 33 proyectos certificados en México, más de 300 están en proceso y otros 100 están utilizando el LEED, no con el propósito de certificarlo, pero sí como una guía o herramienta en apoyo al diseño y la construcción”.
Obtener una certificación de este tipo tiene un costo, el cual depende del proyecto y la escala.
“Se ha vuelto más asequible con el paso del tiempo”, señala Treviño.
Una certificación básica, el sobrecosto es menor al 3% del costo total del proyecto.
Una de plata representa un costo menor al 7%, una oro menor al 10 y la platino puede ser superior al 10% del costo total del proyecto, sin el valor del terreno y para proyectos inmobiliarios de mediana y grande escala.
Diferenciación en el merado, beneficios directos, ahorros operativos y salud son algunos puntos positivos que se pueden obtener con edificios sustentables.
BREEAM, CASBEE, Green Star y Living Building Challenge son ejemplos de otras certificaciones a nivel internacional que avalan la construcción sustentable.