Lunes, 04 de Marzo de 2013 07:00
El PAN en 2015: ¿Ilusión o Realidad?
Nadie en sus cinco sentidos -descontando a los aduladores de siempre- se atrevería hoy a recomendarle al gobernador Guillermo Padrés que se prepare para dejar sucesor en el Palacio de Gobierno para el sexenio 2015-2021. Aún cuando en ese partido los aceleres están a la orden del día, nadie cree que las cosas estén definidas: Los dos aspirantes más mencionados del PAN para la sucesión del 2015 se promueven, reclutan, viajan y adelantan los tiempos. El Ejecutivo motiva, controla, aprueba, promueve y genera expectativas.
De ahí a que el PAN pudiera repetir en el Gobierno Estatal, por ahora se antoja increíble y fuera de la realidad: Son muchos los agravios, los yerros y los errores del Gobierno en estos casi cuatro años de Gobierno, como para generarse ilusiones y pensar que el votante aguanta todo.
Lo señaló el propio Ejecutivo, cuando a un grupo de periodistas les confió que en el 2015 le entregará el poder a un panista. ¿Será?
Hubo al principio del sexenio un militante (Swanson) que sin rubor alguno en entrevista afirmara que al llegar ellos en el 2009 venían para quedarse cuando menos tres sexenios más. Recientemente el dirigente del PAN en Hermosillo ha dicho que "Las próximas elecciones del 2015 se verán arrasadas por el PAN". Bájenle los tres, no es para tanto.
Así lo han creído y aferrados a su propio dogma político-ideológico y pragmático, han actuado al revés. Han equivocado la ruta, y en lugar de trabajar para quedarse, desde el principio han hecho todo lo indispensable para dejar el poder y para ahondar en la gente la decepción y la pérdida de confianza. Ya son muchos los que antes los apoyaron y que ahora seriamente piensan no votar por ellos en el próximo proceso electoral.
Los niveles de credibilidad y confianza en el PAN de Sonora han llegado hoy a los niveles más bajos de la historia reciente. Se confiaron al pensar que el alineamiento de sus astros políticos los iba a acompañar siempre e iban a permanecer inalterables a su servicio: Tenían a Felipe Calderón en la Presidencia de la República, buenas relaciones con el CEN del PAN, un abundante flujo de recursos económicos federales, estructuras federales de Gobierno, y a su favor a un conjunto de priístas y perredistas que se la habían jugado -unos por inconformidad, otros porque les llegaron al precio- a favor del PAN y su candidato. El PRI con las puertas cerradas en lo local y lo federal hizo lo que pudo con sus legisladores y alcaldes.
El primer ingrediente de desencanto de la población con el Gobierno del PAN se dio por la percepción de la corrupción en el nuevo Gobierno. Los panistas en el Gobierno no tardaron mucho en demostrar a diestra y siniestra de qué estaban hechos en materia de moral pública... de nada, porque nunca la conocieron, nunca se formaron en ella. No tuvieron escuela política, se foguearon en la aventura, la complicidad y en la transacción política sin principios ni valores sólidos.
Llegaron a nombre de su pretendido derecho a quedarse con lo que encontraran, invadirlo todo y a considerar muchas dependencias del servicio público como propiedad privada.
En su administración sólo se han visto parientes con derechos y privilegios, monopolio de cargos públicos en manos inexpertas, compensaciones políticas a militantes del partido y una notable exclusión de todos aquellos que no han pensado como ellos.
Por eso y más, se les fueron alejando gradualmente los panistas históricos que no podían creer lo que estaba pasando. Ellos que si pasaron por la escuela de ética y moral pública, que habían dado lo mejor de su vida para el crecimiento del PAN en la Entidad, de repente se encontraron que los habían desplazado aventureros sin escrúpulos contrarios al espíritu panista.
Muchos de aquellos personajes legendarios del panismo regional que escribieran las páginas originales de la organización y el crecimiento de su partido en el Estado, fueron desplazados abruptamente por el equipo de Gobierno. Un equipo que llegó sin respetar a nadie y sin reconocer a quienes les abrieron camino. Pensaron que la historia de su partido empezaba a escribirse a partir de su llegada al poder, e hicieron a un lado incluso a quien seis años antes había dado una batalla importante en el Estado: Ramón Corral Ávila, a quien hasta le negaron una nueva afiliación al PAN.
El panismo histórico fue mal compensado, ignorado y en muchos casos se llegó a la exclusión. En nombre de la modernidad, a algunos se les hizo sentir que ya no eran útiles, a otros se les hizo a un lado por diferencias notables en los métodos de abordaje de problemas, y algunos más se alejaron por los excesos en la superficialidad, la falta de profesionalismo y la ausencia de seriedad en el cumplimiento de los compromisos con la gente.
Otros casos notables, sobre todo en los panistas de Cajeme, fueron atacados por diferencias políticas en el tratamiento del problema del agua. Ahí la ruptura política ha sido definitiva y sin reversa.
Desde el principio empezó por abrirse un nuevo estilo de un Gobierno de desplantes y arrebatos, y de un auto convencimiento del mito de originalidad que los hace presumir de ser únicos e inéditos en materia de Gobierno y acciones a favor de Sonora. De acuerdo a uno de sus críticos, "llegaron a sentir que Sonora no los merecía".
En los primeros tres años se sintieron soñados, hasta que el proceso electoral del 2012 los despertó abruptamente. Pensaron que ganar la elección de 2009 con todo y las argucias, las trampas y los métodos poco ortodoxos aplicados al votante, les daba el derecho a servirse con la cuchara grande en materia de ganancias privadas y pérdidas públicas.
Mezclaron la afición y su vicio por los negocios privados con la regulación pública para detectar terrenos, obras, casas, compradores y asociaciones en empresas para obtener contratos y licitaciones, en plena competencia con los empresarios que por muchos años fueron proveedores del Gobierno.
Para aparentar apertura, metieron a priístas aliados en negocios, sobre todo en la dotación de servicios y la construcción de la obra pública.
Con el tiempo, el susurro, el rumor, el comentario y la queja empezaron a inundar los espacios de discusión pública y privada. A pesar de la compra, las presiones y el golpeteo oficial del Estado contra los críticos, hubo quienes nunca desistieron y se mantuvieron firmes.
La derrota del PAN en 2012, la llegada de un nuevo Presidente de la República y el surgimiento de la protesta social, les ha cambiado el curso de sus planes. La suerte les ha cambiado en menos de un año.
El control de medios avanzó hasta llegar -en algunos casos- al lamentable nivel de ocultar información, como queriendo dar la idea de que nada pasaba y que todo estaba bien, no en balde uno de sus apotegmas publicitarios traslucía el "Vamos bien, vamos muy bien"... ¿En qué?, era la pregunta obligada que de inmediato surgía al escuchar semejante cebollazo.
Refritear a cada rato logros pírricos en algunas materias no ha convencido a nadie, pero no han salido del mismo discurso.
Por una evidente carencia de oficio político no han sabido manejar los problemas y todos se les han complicado: Agua, transporte, Supremo Tribunal, indígenas, Distrito XVII, relaciones con el Congreso, ayuntamientos, política social, divisiones en el gabinete y, desde finales de 2012 y principios del 2013, el problema del alza de impuestos impulsado por el Gobierno y sus diputados desde el Congreso.
El Gobierno en lugar de negociar, sólo reprime y amenaza. En lugar de ceder, se cierra y golpea a diestra y siniestra, y lo peor: ha introducido la nueva modalidad de grupos de provocadores pagados para que traten de reventar la protesta social y amedrentar a sus dirigentes. En elecciones, el PAN ya había utilizado a jóvenes "Lumpen", muy al estilo de los Halcones, que provocaron la violencia política en el Distrito Federal.
Ahora han salido con una nueva versión del temido Ku Klux Klan con jóvenes semi encapuchados dedicados a golpear, primero con bats y después con los puños a dirigentes sociales previamente señalados. ¡Cuidado!
Un fenómeno violento y de represión no conocido en Sonora.
Ahora vuelven a la carga, y en lugar de resolver los conflictos los han agravado. Atienden a medias a los grupos de presión organizados pero no a la gente de a pie. "A los empresarios organizados, justicia y gracia. A los llamados malnacidos, la ley, los porros y el garrote"; ha sido su razonamiento. Los quieren radicalizar para que aparezca la violencia.
Ante tanto problema, desgaste del Gobierno y tantas crisis no resueltas, ha resurgido una tesis muy discutible, que por superficial manejo se debe medir con toda reserva. Esa de que "ante la crisis del Gobierno panista, el PRI con cualquiera de los sonantes a la candidatura puede ganar".
Es cierto que el PRI cuenta con recursos humanos de buena calidad para dar la batalla por el Gobierno Estatal en 2015. También es cierto que contará con el voto de calidad y el arbitraje -referente de unidad- de un Presidente de la República del PRI, que no tuvo en 2003 y 2009, no para imponer candidaturas, pero sí para mediar y consensar.
El PAN lo tuvo en 12 años, primero tímidamente con Fox, y después agresivamente con Felipe Calderón, autor de los arreglos con ex priístas que triunfaron en Oaxaca, Sinaloa y Puebla. Al final el PAN se le rebeló al tratar de imponer a Ernesto Cordero como candidato a la Presidencia.
No es cierto que el PRI en Sonora pueda ganar con cualquiera el 2015 si como partido llega dividido, tanto a la selección de la candidatura como a la elección. El PRI tiene apenas dos años para organizarse y construir la unidad. Poco tiempo para el reto, los problemas y su justa dimensión.
El Gobierno Estatal va a trabajar intensamente para dividir al PRI de cara a la próxima elección. Ya lo hizo en 2009 y repitió la dosis en 2012. Dividió equipos, compró lealtades, promovió dobles juegos, financió una y otra vez a quienes se prestaron a seguirle el juego e hizo daño.
Por eso el PRI requiere de fortalecer su papel de contrapeso de las decisiones del Gobierno y convertirse en un real interlocutor de tanto ciudadano golpeado por las acciones de un Gobierno que piensa más en su partido que en la gente, y que golpea y pisotea a diestra y siniestra.
Quienes ayer se prestaron a las jugadas del PAN, hoy dan pena. Sienten que sólo los utilizaron y después los mandaron a la cola. Que se vean en ese espejo los que aún esperan y ruegan por algún favor del Gobierno panista.
El Gobierno Estatal cuenta con poder de cooptación, con recursos económicos, puestos en el Gobierno, concesiones, autoridades judiciales y obras públicas y por desgracia, no faltará dentro del PRI alguien o algunos que le sigan haciendo el juego y caigan en sus propuestas.
El PRI está a tiempo y tiene con qué. El PAN se encuentra en pleno desgaste ante la opinión pública, pero tiene poder, dinero y muy pocos escrúpulos. Ahí está el reto, más que descifrarlo no hay que olvidarlo ni dejarlo de lado en los próximos dos años. Sería lamentable.
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla