Por Marco Antonio Flota


Ya le hacía falta al Senado, ¿no cree usted?


Fueron varios intentos de Andrés Manuel López Obrador, el hombre que no se parece a nadie en este País, para frenarlo. Hace 2 ó 3 semanas en el Zócalo, la semana pasada nuevamente en la Plaza de la Constitución. Hubo otros 4 ó 5 movimientos para anticipar lo que se vendría.
Y fue precisamente en la asamblea del pasado en la magna plazuela que lo anunció el Hombre: el domingo venidero iba a estar de pie ante el Senado. Dando la cara por tantos que no la han sabido dar.
Todo estaba, previsto, pues, para el lunes a temprana hora. Pero algo tenía que fallar.
-¿Cómo estás, Andrés Manuel?
-Bien, Martí... tengo cierta molestia en el pecho, pero no es nada grave...
-Yo diría, mi Jefe, que te atiendas...
-N' hombre, Martí, te digo que no es nada grave, pero está bien, me voy a la casa para descansar, para estar mañana listo...
-Ora pues, tu sabes lo que dices.
-¿Me acompañas a la casa, mi hijo Andrés?
-Bueno, pa... es que yo... pues ya había hecho un compromiso...
-De acuerdo, pero no te preocupes, me acompaña mi otro hijo...
-Es que... yo ya tenía un compromiso también, pa...
-Ya tranquilos todos, me voy pa la casa y punto...
-Si usted quiere yo lo acompaño, patrón...
-No, cómo crees, que hoy es el cumpleaños de tu hija la mayor, ¿no?
-Sí, patrón, pero lo dejo en su casa y me regreso a lo otro...
-Nada de nada, tu atiende lo tuyo... Nos vemos mañana temprano,
-Sí, patrón, a primera hora.
-Aunque yo diría que si me acompañas a la casa...
-Bueno, patrón. Puedo hablar para retrasar una hora mi cita con la gente de Bejarano, para armar.
-Entonces, no. No te preocupes, nos vemos mañana tempranito, pues.
Y el hombre se retiró se retiró a sus aposentos. No dejaba de tener cierta molestia en el pecho, pero se la aguantaba.
-¿Cómo te fue hoy en la chamba, Andrés Manuel?
-Bien, mi amor. Hoy dejamos todo listo para el evento de mañana.
-Me parece perfecto... ¿pero no te noto un poco desmejorado, Andrés?
-No, fíjate... como que siento alguna molestia en el pecho, pero todo va bien.
-¿Seguro, mi vida? Si quieres podemos hablarle al médico que te atiende en casos como éste.
-¡Tranquila, mi amor! Es más vamos a dormirnos, porque mañana hay que darle duro a la chamba desde temprano.
-Okey, mi buen. ¡Que pases muy buenas noches!
-¡Gracias, mi cielo, tú también!
Y el hombre se dispuso a dormir.
Claro, uno o dos movimientos. Después otros cuatro a cinco. Finalmente, otros diez o doce. Hasta que a fin estalló:
-¡Yo creo que sí tengo que ir a ver al médico, mi cielo!
-Bueno, le hablaré para que esté temprano con nosotros y...
-¡Es que ya no aguanto más el corazón!
El hombre llegó por su propio pie al Hospital del Pedregal.
(Media hora después, ya le estaban trepando el occipucio).

¡RRIINNGG!
-Bueno, Secretaría del Trabajo...
-Así que ahora va contra los petroleros...
-Pues eso dice el Jefe Peña...

EPIGRILLO
El SAT la hará de nutriólogo
pa cuidar el IEPS
(Nomás que se entere el biólogo
y nos informe que es ese ése).