Por Sergio Ibarra

TRIBUNA

Marcela Fernández de Gándara habla incansablemente del tema que más le apasiona: su pasión por servir y por seguir siendo el puente para que las personas puedan superarse en los diferentes rubros de las diez agrupaciones que actualmente impulsa la fundación Ganfer, palabra que se compone con los apellidos de ella y su esposo, el señor Javier Gándara, ex alcalde de Hermosillo.

Pero no paran aquí las actividades de la fundación y su titular:

--- Todavía no me atrevo, pero ya traigo en mente en poner un internado para Niñas y para Señoritas o en Niñas y Niños AC con prevención del delito, organización a la que también pertenezco a nivel nacional.



¿Piensa en poner otro más?

--- Es que, mientras haya vida uno puede hacer muchas cosas. Y las puedo hacer desde aquí desde la fundación, porque no tiene tiempo de término, lo único que se necesita es voluntad y encontrar a las personas que se enamoran como uno, de lo que uno está haciendo.



¿Pero hay un programa en lo particular al que más le dedique tiempo?

--- Yo le entro a otros. A todos y cada uno de ellos porque los tengo por voluntad propia. Porque a través de ellos puedo ayudar a las personas en los diferentes rubros.

Y abunda:

--- Con un paso a Tiempo, --ejemplifica-- que es prevención de adicciones, estoy en la prevención hacia la juventud, que se me hace muy importante porque todo el esfuerzo que hacen los papás en que los muchachos estudien, que los muchachos tengan la secundaria, la preparatoria, inclusive la carrera, se pierden esos cerebros ante la cárcel de una adicción, una adicción que no se dieron cuenta y que viene a ser una enfermedad para siempre, entonces se nos pierden muchos cerebros.

Otro que me gusta, mucho – precisa-- es el AJUPAN, que es Asociación Juvenil de Un Paso a Tiempo en donde a los muchachos de 16 años en donde a través de su trabajo nosotros le damos una categoría de respeto porque le van a dar pláticas a los muchachitos, las pláticas que las señoras les dan virtualmente, ellos las transmiten a los muchachitos y un niño que pasó por Un paso a Tiempo, se le nota su manera de comportarse, así nos lo dicen los directores de las escuelas, porque lo mismo vienen del Regis, de la UNISON, del COBACH, del CECYTES y de todas las escuelas públicas o privadas.

Pero también tenemos --agrega llena de entusiasmo-- Maratón Corazón en donde vamos, diríamos a entretener, entre comillas, una población de un promedio de 300 personas en donde les llevamos entretenimiento, les llevamos pláticas de bullying con los jóvenes que pasaron por un Paso a Tiempo.

Pero hay otro programa que le apasiona:

Se trata, dice, del programa la Vida con Más Sabor que consiste en un carro en donde se trae todo; electricidad, agua y al maestro en donde en tres mañanas o en tres tardes a razón de diez personas se les enseña el oficio de panadería.

Por lo que hace al programa, “María Goretti”, Fernández de Gándara se explaya al hablar de sus logros:

--- Este programa, aclara, consiste en escoger a un número determinado de niñas para darles la ayuda psicológica para que ellas, --que antes estaban en el Proletario Mariano Hurtado y ahora están en el internado Cruz Gálvez; y yo me voy moviendo donde hay niñas en internados, de condición difícil que ya no están en sus casas-- con la idea de que ellas superen sus dolores.

Fernández de Gándara se entusiasma al habla de otro de sus programas:

--- Tenemos además, otro grupo que se llama Terapia Arte que es para los niños con Síndrome Down, con el que estuve trabajando en Obregón en el Santa Fe, estuvimos tres semanas en comunicación con Musas.



¿Cómo resume usted su trabajo?

---- Bueno, yo soy una persona que siempre estoy encontrando cosas nuevas, pero siempre con el mismo propósito, que la gente quiera superarse.

Y un ejemplo de esto, continúa, es el que le tocó vivir con su programa “Mejoremos Nuestra Vida” con el que tocó 13 mil almas, “trece mil madres de familia que me decían que tenían mucha necesidad y de estas, nueve mil terminaron y yo quisiera a este punto, saber que por lo menos cinco mil, tres mil, dos mil o mil, estén trabajando en los oficios que se les dieron a los que se les dio el insumo, el capital, semilla y se les pidió que lo pagaran y lo bajé a tres mil pesos, pagado por Oxxo.



¿Hay diferencia entre estar dentro o fuera del Gobierno al momento de llevar estos programas?

--- A mi me da lo mismo en donde estoy, ataja de inmediato con su singular claridad:

Y añade. “A mí, mientras yo tenga fuerza, mientras yo esté entera intelectualmente y tenga salud, yo voy a seguir siempre, no me importa la edad que tenga, no me importa en donde estoy. A mi me da lo mismo. De hecho a veces se me olvida que cachucha traigo, porque me da lo mismo, porque yo camino y porque yo pongo el dinero si es necesario para que no me pare nada porque por un poquito de dinero pueda florecer. No me importa, por eso no me doy cuenta la cachucha que tengo porque yo nunca usé lo público, para una creencia, para un desarrollo que es importante, porque siempre que se está en el Gobierno, la palabra que sale es el no hay. Y yo les dije no me lo estén repitiendo porque trae mala suerte.

¡Aquí si hay!

Y yo lo voy a poner!

Y los ponía.

En ese organismo en el que yo estuve, nunca hubo carencias, precisa, en todos los programas para bienestar, en todos los programas para que las personas sean felices, yo nunca me paro.

Y va al ejemplo:

El dinero --se refiere al Ayuntamiento de Hermosillo-- llega en abril del 2010. En el 2009, Javier Gándara llega al puesto, el 4 de octubre, yo ya tenía pagados seis camiones para una promesa que les había dicho, las Casas de los Abuelos, más dos grupos de ancianos que yo conozco, estaban en Magdalena, lo que yo no me di cuenta es que Magdalena no tiene para absorber los restaurantes y el presidente municipal ante aquella avalancha de peregrinos que yo le llevé, paralizó el palacio para darles de comer a toda esa gente.

¿Con qué dinero?---Se pregunta

Y la Navidad de ese año ¿Con qué dinero se llevó en abril, se vuelve a preguntar.



¿Y qué planes hay en estos momentos?

--- Ahora estoy encantada de llevar cada vez más los nuevos programas.



¿Y qué le mueve a Marcela Fernández hacer tantas cosas por ayudar a la gente?

--- Primero la posibilidad y el talento que tengo para hacerlo, el talento que tengo para convencer a la gente y, finalmente, llegar al cielo con las manos llenas, pues claro, por eso a mi no me cansa, porque es mi servicio ante los ojos de Dios, finalmente. “Y todos los premios que me dan en el medio, pues que suave, pero esos no son para mi, son para que mis hijos sepan tener una madre respetable y que me superen, pero eso no es por mi, es un cuadro más que logro y lo que representa, es reto para mis hijos, aún me encantan, porque aunque no tenga una, alguna carrera, puede hacer cambios en la sociedad”.