A pesar de que los arsenales ingresan de Estados Unidos, son fabricados en terceros países

Por Ángel Villarino
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Más de la mitad de las armas de fuego que entran ilegalmente a México desde Estados Unidos son fabricadas en terceros países, según un trabajo presentado por la organización humanitaria WOLA con datos del Violence Policy Center.
“Un 81% de las armas requisadas en 2012 en el proceso de contrabando no fueron fabricadas en Estados Unidos, sino manufacturadas en terceros países e importadas al País”, concluyó el informe.
La proporción, además, ha ido creciendo: del 41% en 2008, al 81% de 2012.
“Las armas que están siendo importadas a Estados Unidos, especialmente rifles estilo AK-47 y pistolas, entran de contrabando a través de la frontera en números muy superiores a los que se pensaba”, agregó el documento.
Las armas importadas de terceros países son más baratas que las norteamericanas y parecen haberse convertido en la primera opción de las bandas criminales en México.
Los países que exportan más armas a Estados Unidos son Rumania y Bélgica, seguidos por Canadá, Brasil y varias naciones europeas como Austria, Alemania, Croacia e Italia.
También hay volúmenes considerables de Japón y China.
“Es claro que los cárteles mexicanos cada vez más prefieren las (armas) que son importadas (porque) son más baratas que las que son producidas en Estados Unidos”, dijo a Reforma Clay Boggs, investigador de WOLA.
El armamento que viene de fuera sólo supone un tercio del mercado estadounidense.
“Lo importante es que el Presidente (Barack) Obama puede prohibir que se importen armas de asalto a Estados Unidos. Es más, la prohibición ya existe, lo que hace falta es que sea aplicada”, añadió.
En 1989, el Presidente George H.W. Bush extendió con carácter permanente una restricción aprobada dos décadas antes y diseñada para prohibir la importación de “armas no deportivas”.
Diez años después, Bill Clinton endureció la prohibición.
El problema, según WOLA, es que dicha prohibición no se ha cumplido de manera estricta.
En los estados fronterizos estadounidenses existen 8 mil vendedores de armas y los vacíos legales en el sistema de control, unidos a las reducidas condenas por tráfico de armas, hacen de Estados Unidos un mercado especialmente atractivo para los traficantes de armas, según WOLA.