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Staff
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- Vivir de las becas de estudiante de posgrado es un fenómeno que cada vez empieza a verse más en México.
Esta tendencia da como resultado gente con un elevado grado de preparación, pero sin experiencia laboral.
Una vez que un egresado de licenciatura obtiene una beca de alguna institución del Estado para continuar sus estudios, trata de extender su vida de estudiante por más tiempo y evita pasar por el mercado laboral, refieren especialistas.
Es el caso de Karla, egresada de la carrera de Pedagogía, quien concluyó este año sus estudios de maestría con una beca del Conacyt, y ahora planea estudiar el doctorado.
A sus 34 años, nunca ha tenido un trabajo formal.
Un caso similar es el de Gabriel, quien tiene una beca como ayudante de investigador desde hace cinco años en la Facultad de Economía, que es su única fuente de ingresos.
Da clases como profesor adjunto y esa experiencia laboral mínima sólo le servirá para obtener empleo en el sector público, de acuerdo con Mayra Ortega Schultz, directora general de Servicios Empresariales Lucas5, especializada en reclutamiento.
De acuerdo con datos de la SEP, la matrícula de estudiantes de posgrado registrada en el ciclo 2012-2013 fue de 229 mil 894 personas.
Los montos de apoyo promedio van de 6 a 7 mil pesos para maestría y de 9 a 14 mil pesos para doctorado, según Roberto Rodríguez, investigador de la UNAM.
Al egresar de la licenciatura, 77% de los estudiantes mexicanos quiere continuar con sus estudios de posgrado, pero el principal obstáculo es económico, de acuerdo con una encuesta de la firma OCC Mundial.
En México, existen múltiples opciones para obtener becas de estudios de posgrado en México y el extranjero, y quienes encuentran el camino, en ocasiones no lo sueltan en años.
La UNAM, por ejemplo, ofrece al menos 38 tipos de becas entre intercambio y estudios de posgrado nacionales e internacionales.
Banco de México, a su vez, ofrece el Fondo para el Desarrollo de Recursos Humanos (FIDERH) para estudios en el País o el extranjero, un crédito para realizar estudios en cualquier parte del mundo.
En Conacyt existen registrados mil 684 programas de distintas universidades en su Programa Nacional de Posgrados de Calidad, y al cierre del año habrá entregado 3 mil 783 becas.
Además existen becas de este tipo de diversas organizaciones en el País.
Juan Carlos Rivera, director del departamento de Administración, Mercadotecnia y Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, consideró que en México se está presentando un fenómeno de alta especialización académica, pero de gente que nunca ha tenido experiencia laboral porque ha vivido de becas.
“Las personas que tienen este tipo de preparación se desesperan o simplemente no encuentran algún resultado tangible de la preparación que han estado teniendo, aunque evidentemente a ellos no les cueste o les cueste poco”, expresó en referencia a quienes obtienen distintas becas.
Esto genera algún tipo de frustración, pues consideran que están sobrecalificados para los puestos que ofrece el mercado, y eso los lleva a buscar un nuevo posgrado, refirió Rivera.
Sin embargo, para Mayra Ortega, dedicada a cazar talentos ejecutivos, por más títulos que tenga una persona, si carece de experiencia laboral, ni siquiera es opción para un puesto directivo.
“Yo no puedo meter ni siquiera a gerente, olvídate de un puesto de director, eso es absurdo, no puedo meter a alguien que no tenga experiencia laboral”, dijo.
Rivera expuso que los jóvenes que estudian más de un posgrado tienden a pensar que con esto pueden alcanzar puestos directivos a más temprana edad, lo cual es falso, porque las empresas toman en cuenta la experiencia práctica además de la preparación académica.
Esto ha llevado a que para realizar estudios de posgrado, se exija a los aspirantes experiencia mínima de dos años.
El desinterés por incorporarse al mercado laboral también puede tratarse de un fenómeno de comportamiento generacional, en el que los jóvenes viven de otro tipo de becas: las familiares.
Según Alberto del Castillo, director de operaciones de selección de Adecco, una persona que recientemente ha concluido sus estudios de licenciatura es menor de 30 años, y sus padres fueron formados en una cultura de arduo trabajo desde temprana edad, lo que les permite gozar de una buena posición económica.
Ellos pueden patrocinar por más tiempo los estudios de sus hijos y un buen nivel de vida, por lo que no tienen necesidad de trabajar.
En el caso particular de quienes llevan más 10 años viviendo de becas comentó que probablemente se deba alguna cuestión de actitud, consideró el especialista.