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Madre centroamericana logra encontrar a su hijo después de 10 años de no verlo

Por Cristopher Sainz

AGENCIA REFORMA

GUADALAJARA.- El sermón fluye en el Instituto de Ciencias mientras una madre, un padre y su hijo no pueden contener el llanto. Son la familia Ríos. Ellos están completos, pero el sufrimiento de las madres de migrantes desaparecidos les indigna hasta las lágrimas.

Dentro de las tragedias escritas en primera persona, pero resumidas en una foto del desaparecido colgada del cuello, todas son importantes, trascendentes e impactantes. Hijos que buscaban un mejor futuro, cortaron los lazos en el camino y de ellos nada se sabe.

Pero no todas concluyen en tristeza, también hay alegría en este viaje. Es el caso de Narcisa del Socorro Gómez y su hijo Eugenio Marcelino Juárez Gómez, nicaragüenses que se reencontraron el sábado 7 de diciembre, tras 10 años de ausencia.

“Se fue hace 10 años de la casa cuando tenía 16 años, me dijo que iba a ir nada más a Guatemala con otro muchacho, pero perdimos contacto. Lo último que supe fue que estaba en Tijuana.

“Me ayudaron los de la Caravana y lo encontraron gracias al Facebook de la que era su pareja. Tuvo un niño con ella y así dieron con él”, explicó la madre.

Eugenio se quedó en Tijuana y ahí aprendió a pintar autos. Aunque era eficiente, aseguró, por no tener papeles sus jefes le pagaban menos. Ahora va de regreso con su madre y la aventura mexicana terminó para él.

“Yo estoy muy contenta, no me cabe la alegría. Le agradezco mucho a Dios y a los que nos ayudaron, pero voy a seguir en la lucha. Voy a seguir ayudando a mis compañeras porque yo sé lo que se siente no saber de tus hijos”, agregó la mujer.

En total, la Caravana ha logrado tres casos de reencuentros.

El contingente está conformado por cuatro comités de los países participantes, Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. En total suman unas 60 personas.

“Son tres casos los que tenemos de reencuentros, pero el trabajo de búsqueda se hace previo a la caravana, entonces en la caravana se dan esos encuentros porque ellos ya tenían hecha su vida aquí y lo que hacemos es la búsqueda”, refirió Sergio Cuevas, miembro coordinador de la Caravana.

La comunidad jesuita hizo un gesto de solidaridad al entregarles flores blancas, desearles la mejor de las suertes en el encuentro de sus familiares y pedir que las autoridades mexicanas les faciliten las cosas durante su estancia.