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Las discusiones en el Senado consumieron 12 horas

Por Ricardo Gómez

EL UNIVERSAL

CD. DE MÉXICO.- La izquierda en el Senado acusó al bloque integrado por PRI-PAN-PVEM de “traicionar a la patria” con una reforma energética “privatizadora”, mientras que los senadores aludidos respondieron que es momento de avalar cambios para revertir el atraso que registra el País en la materia.

La respuesta de los priístas no se hizo esperar. Daniel Amador Gaxiola reviró que “traición” es no poder vender los hidrocarburos, mientras que René Juárez dijo que asumen “sin duda” el juicio de la historia.

Manuel Cavazos expresó que entonces el PRD quiere decir que el general Lázaro Cárdenas “es un traidor a la patria”, pues permitió contratos de riesgo.

Este domingo se dio el primer debate en comisiones unidas de Puntos Constitucionales, Energía y Estudios Legislativos Primera, en el salón de plenos de la Comisión Permanente, que concluyó a las 21:30 de la noche, luego de casi 12 horas de sesión. Al final, se decretó un receso y se citó para el lunes a las 11 de la mañana.

Se prevé que la reforma sea votada hoy lunes en comisiones, para enviarla al pleno para la primera lectura.

El presidente de la Comisión de Energía, David Penchyna, negó que la reforma sea privatizadora; afirmó que la propiedad sobre de los recursos energéticos seguirá siendo de los mexicanos, y se garantiza la rectoría económica del Estado.

Destacó que en la reforma se fortalece a la empresa pública productiva del Estado, con las herramientas necesarias para poder competir a la altura de las circunstancias.

El coordinador de PRI, Emilio Gamboa, asentó que su bancada está lista y convencida para discutir y aprobar la reforma, y aclaró que ésta no privatiza en modo alguno a Petróleos Mexicanos (Pemex) ni a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El presidente de la Comisión de Estudios Legislativos Primera del Senado, Raúl Gracia (PAN), aclaró que el petróleo seguirá siendo de la nación, esa es la premisa básica, dijo, y añadió que la reforma es imperativa, y si el país se queda estático estará condenado al fracaso.

Francisco Domínguez (PAN) se pronunció por actualizar al país en el sector. “Reconozcamos que estamos en el siglo 21, no estamos en 1938, nuestro modelo hoy día ya no es viable, actualmente no podemos enfrentar los retos de extraer petróleo en aguas profundas y menos en ultra profundas, tampoco podemos explotar el gas natural convencional, sino por qué lo importamos”.

Tras informar que reservarán toda la reforma, la vicecoordinadora del PRD, Dolores Padierna, consideró que la propuesta llevará al debilitamiento y desmantelamiento de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad.

Dijo que se trata de una “contrarreforma conservadora”, y de regresión “que pretende liquidar por completo la herencia plasmada en la Constitución de soberanía energética con la cual aspirar al desarrollo y poder con esa riqueza salir de la pobreza y del estancamiento”.

Padierna indicó que la propuesta representa un “total debilitamiento y desmantelamiento” de Pemex, y la viabilidad del País está en juego, así como la existencia y la supervivencia del Estado nacional.

Manuel Camacho Solís (PRD) criticó que en la reforma las empresas podrán registrar los contratos de petróleo en sus libros de contabilidad, lo que es afectar el patrimonio nacional; dijo que los particulares buscan el petróleo del Golfo de México y el shale gas, y esta reforma se los otorga.

Senadores como Alejandra Barrales, Rabindranath Salazar y Benjamín Robles, del Partido de la Revolución Democrática, alertaron de despidos masivos en Pemex.

Alejandro Encinas (PRD) advirtió que se confrontan dos visiones del País y de ello resultará que se abrirán viejas heridas.

Fernando Mayans (PRD) aseguró que el proyecto contiene aspectos “muy graves”, como el artículo transitorio cuarto, donde se establece “la entrega total y absoluta de los hidrocarburos y los energéticos de la Nación”.

“No lastimen la inteligencia del pueblo de México, ‘tonto’ es aquel que piensa que el pueblo es tonto”, señaló el legislador.