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Por Leo Zuckermann


La verdad sobre el caso Harry Quebert


Ha llegado el momento de recomendar uno de los mejores libros que leí este año. La decisión ha sido difícil porque tuve la fortuna de leer varios muy interesantes. Recomendaré, sin embargo, una novela de misterio ideal para el periodo vacacional que comienza. Se trata de La verdad sobre el caso Harry Quebert del joven escritor Joël Dicker. No se vaya usted a asustar por su volumen. Son 660 páginas pero le aseguro que, al final, querrá más. Muy pronto se "picará". No podrá dejar de leerlo porque es, como se dice en inglés, un page-turner, una novela tan emocionante que no es posible soltarla.
Hace unos meses recibí un sobre de la editorial Alfaguara. Adentro venía una extraña caja de madera. El truco de mercadotecnia sirvió: inmediatamente la abrí y me encontré con una carta, una foto y el libro de Dicker. En la portada venía un cintillo que anunciaba que era una de las novelas más vendidas en Francia. Luego, como suelo hacer en estos casos, leí la contraportada para ver de que se trataba. Me gustó la propuesta:
"Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en este thriller incomparable cuya experiencia de lectura escapa a cualquier tentativa de descripción. Intentémoslo: una gran novela policiaca y romántica a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela-, y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado, acusado de asesinato, al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras intenta demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido".
Esta descripción me atrapó. La mercadotecnia de Alfaguara seguía funcionando. Acto seguido leí las dos primeras páginas. Ya no pude dejarlo. Dicker tiene esa genialidad de mantener al lector pendido de un hilo. Sabe muy bien de los tiempos de una novela de este tipo. De hecho, a lo largo de ella, el autor va dando pistas a través de supuestas recomendaciones que le hace Harry a su pupilo. La primera, por ejemplo, es: "El primer capítulo, Marcus, es esencial. Si a los lectores no les gusta, no leerán el resto del libro". ¿Acaso no tiene razón? ¿Acaso, en estos tiempos de gran oferta de entretenimiento, los lectores no nos hemos vuelto impacientes de tal forma que queremos que nos enganchen desde el principio con una buena historia?
Uno de los aspectos que me gusta de La verdad sobre el caso Harry Quebert es que tiene un timing perfecto. Está perfectamente bien armado como si fuera un reloj suizo. Tan suizo como su autor, el joven Dicker, a quien tuve la oportunidad de entrevistar en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Precisamente le pregunté cómo había escrito este libro tan bien construido esperando que me contestara que trabajó mucho en su plan de trabajo: que, antes de escribir, ya sabía cual sería el desarrollo de cada uno de los capítulos en los tres tiempos de la novela. Para mi sorpresa me contestó que no. Que sobre el camino fue cambiando la historia. Que incluso acabó borrando algunos personajes que no le convencieron. Que estuvo a punto de desaparecer a uno de los personajes geniales de la novela como Luther Caleb.
Dicker nos dibuja una historia donde se mezcla un amor imposible, la intriga y pequeñez de un típico pueblo de Nueva Inglaterra, las frustraciones que tiene un escritor contemporáneo y la frivolidad de los editores para vender más libros. Reconozco, como ya he dicho, que yo mismo fui víctima de la mercadotecnia de Alfaguara. Pero en este caso se los agradezco porque, desde que cayó esta novela en mis manos, desde que abrí la caja de madera como lo hizo Marcus con una similar de Harry, ya no pude soltarla.
Lo único malo es la traducción. Es una monserga leer a personajes de Nueva Inglaterra hablando como si fueran chulos de Madrid. Un horror tener que desentrañar que un desayuno de galletitas de maza con sirope de arce es en realidad hot cakes con miel de Maple. Ridículo. Pero, con todo y esta falla en una traducción chocantemente castellana, recomiendo ampliamente La verdad sobre el caso Harry Quebert. Su lectura es perfecta para unas vacaciones donde el objetivo sea entretenerse y "picarse" con un libro que no deja de sorprendernos hasta el final.
Twitter: @leozuckermann