Por Federico Osorio Altúzar


Israel en México: Los Rollos del Mar Muerto

La presencia de Israel entre nosotros con motivo de la visita oficial de Shimon Peres, Presidente del Estado hebreo a nuestro País, y la culminación de ésta en la Feria del Libro en Guadalajara, simbolizan una singular ocasión en el nuevo capítulo de las relaciones de México con la sociedad internacional.
Peres es uno de los más connotados líderes de nuestro tiempo, en particular de Israel moderno al lado de Ben Gurión, Golda Meir, Menachem Begin y Yitzhak Rabin. Por casi media centuria ha ocupado, con lucidez y espíritu visionario, un lugar de honor en la Knéset como genuino representante de la voluntad de su comunidad y nuevo Moisés que guía a su pueblo hacia sitios en donde fluya "leche y miel". El siempre joven y venerable estadista, nos comparte buenas y grandes esperanzas.
Ha cumplido con creces Israel su calidad de invitado especial a la FIL 2013, poniendo de relieve su liderazgo como "Tierra y pueblo de la Biblia", con la expresión hecha libro por el doctor Pedro Gringoire (Tribuna, México, 1981), dilecto amigo del Estado judío en cuyo seno nació, se educó y enseñó Jesús de Nazareth, figura evocada por la Humanidad en este día y cuyo mensaje de paz y amor trascienden la frontera de la nación más flagelada y más sobresaliente en la historia universal.
Esto nos hace recordar a Flavio Josefo, el historiador judío, en su "Contra Apión" (Gredos, 2001), quien ahí subraya el legado de Israel en cuanto a su genio inventivo y como promotor desde tiempos inmemoriales de lo que hoy llamamos la página escrita.
En la obra citada, Josefo menciona lo anterior en el parágrafo donde alude a que los judíos preocupados siempre de sus escrituras, confiaron su relación a sacerdotes y profetas, y nos hace ver que sus antepasados se ocuparon de sus documentos tanto como egipcios, mesopotámicos, griegos y fenicios, incluso más todavía, confiando su redacción a curadores primigenios, cuya profesión hecha costumbre entre ellos, los hebreos, se mantiene por siglos y siglos, rigurosamente, hasta estos días.
Tierra y pueblo de la Biblia, de la "Torá", de los libros históricos, poéticos, proféticos y de la sabiduría oracular, el Israel moderno es legatario, asimismo en la diáspora, de genios y talentos como Marx, Cohen, Freud, Hans Kelsen y tantos más, quienes han derramado el maná de las ideas, del conocimiento científico y humanístico sobre todas las culturas del mundo como ningún otra nación del planeta.
Un acontecimiento histórico ha sido el dado a conocer en la FIL de Guadalajara por el erudito, director del Santuario del Libro en el Museo de Israel, Adolf Roitman: el lanzamiento de la versión digital en español de los Rollos del Mar Muerto cuyos descubrimientos por beduinos, en Palestina, hace más de medio siglo, nos sigue conmoviendo por su revelador contenido sobre los orígenes de la cosmovisión religiosa que configura nuestras formas de creer, sentir y aún de pensar. La obra de Edmund Wilson con ese nombre, y con sello del Fondo de Cultura Económica (FCE), estuvo en el stand de la FIL jalisciense.
Por otra parte, habría que subrayar la relevancia de los convenios firmados en materia de la preservación, del uso y usufructo del agua, de índole cooperativa en lo científico, lo económico y lo social; en todo sentido favorables a México. En particular, para los productores agrícolas del sur de Sonora confrontados con los del norte por la puesta en servicio del Acueducto Independencia. Como se sabe, en las ciudades de Jerusalén y Tel Aviv los israelíes se benefician con agua del Mar Muerto, tratada para ese efecto. En esto también Israel es pionero, benefactor permanente de la Humanidad.
La Noche de Paz en este día y en estas horas nos hace pensar más próximo a Israel antiguo y a Israel moderno. Con Shimon Peres, muy cercano a nosotros.

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