A pesar de que la Policía Federal tomó el control de Tierra Caliente, trabajan en coordinación con guardias comunitarios

Por Benito Jiménez

AGENCIA REFORMA

PARÁCUARO.- Pese al numeroso despliegue de elementos federales en los municipios de Tierra Caliente, líderes de las guardias comunitarias ofrecen su apoyo en las rancherías para “levantarse” contra Los Caballeros Templarios.

En paralelo se percibe una tensión en Apatzingán por la intención de los autodefensas de avanzar hacia esa ciudad de unos 120 mil habitantes.

“Estamos a 8 minutos de Apatzingán”, asentó Estanislao Beltrán a periodistas.

El dirigente de las autodefensas hizo referencia al punto que existe desde Parácuaro, donde los comunitarios ya operan, y la principal ciudad de Tierra Caliente, considerada el bastión de los templarios.

La idea, explica Beltrán, es que sean los propios apatzinguenses quienes se alcen contra el crimen con el apoyo de las autodefensas ya establecidas en otros municipios de Tierra Caliente.

“No queremos hacer de esto un movimiento político, que quede claro que no vamos en contra de las tareas constitucionales de las autoridades, este movimiento pretende que sea la propia gente la que priorice su seguridad, que se levante y denuncie a quien extorsiona, a quien secuestra y a quien comete delitos”, indicó.

El viernes, los habitantes de La Hacienda de La Huerta, una ranchería ubicada en la periferia de Apatzingán, decidieron rebelarse contra el crimen organizado e instalar barricadas en sus poblados.

Se trata del primer surgimiento de un grupo de autodefensa dentro del Municipio de Apatzingán.

“Estamos tocando la puerta”, advirtió uno de los llamados patrones de barricada de La Huerta, doce horas después.

“Este fenómeno social ha nacido de la sociedad, nació del enfado a los criminales”, dijo Antonio, un joven agricultor de arroz quien esconde su rostro detrás de un pasamontañas desgarrado, y porta una escopeta calibre 22.

“Los templarios nos pedían el 15% por todo, por comprar, por vender, por cosechar, por todo. Fuimos muy pasivos

“Nos pegaban, nos humillaban, cometían sus atrocidades cuando querían y se iban, así aguantamos cuatro años”, lamentó.

En línea recta, esta barricada de nuevos autodefensas está a cuatro kilómetros de Apatzingán.

“Nos sentimos contentos, nos sentimos libres, no sé si estemos en peligro por la cercanía con Apatzingán, pero estamos listos para defendernos”, dijo Antonio.



Lección en El Varal

Quienes animan a los pobladores a levantarse contra el crimen son las bases de los grupos de autodefensa que surgieron el año pasado en municipios como Tepalcatepec, Buenavista, Coalcomán y Aquila.

Uno de los artífices de esta expansión de apoyo es Estanislao Beltrán, “El Papá Pitufo”.

Este sujeto barbado, de 1.65 de estatura, sesentón y quien es escoltado por unos cinco hombres, se traslada en una Suburban negra, blindada.

Ayer viajó de Antúnez a El Varal, rumbo a Uspero.

Con una gorra beisbolera y gafas, Beltrán viaja en la parte de atrás. Sus acompañantes usan cascos blindados y armas de grueso calibre.

El Varal, advirtió, es un punto peligroso por el constante paso de Los Caballeros Templarios.

“Adelante han matado mucha gente”, comentó en el camino, donde un camión refresquero luce volcado.

En una reunión con los habitantes de esta ranchería, bajo una lámina caliente por el Sol y a tierra suelta, Beltrán tendió la mano a los comuneros, quienes a su vez denunciaron una amenaza constante de templarios.

“Ya les dije, vamos a apoyarlos y vamos a darles ayuda en todo momento, pero deben estar conscientes que esta lucha es contra los Templarios hasta donde estén, y que no vamos a desviar esto, no queremos grupos armados ni que anden por ahí desviando las funciones”, le dijo Beltrán al nuevo grupo de autodefensa.

Tras la junta, se brindó con refresco de toronja y agua simple.

-Y el Ejército, la Policía Federal, el operativo de la Federación ¿dónde queda?, se le inquirió a Beltrán.

-Los vamos a respetar. Aquí estamos en una trinchera peligrosa. Aquí están Los Caballeros Templarios. Estamos por necesidad de la gente, nosotros tendremos que colaborar, sabemos que la ley no nos asiste pero hay que buscar alternativas para que se cumpla este objetivo de acabar con el crimen.

La orden, -indicó-, es bajar las armas cada que pase el Ejército.

A su regreso a Antúnez, a un comunitario se le salió un disparo de un revólver calibre 22. Perforó la lámina de una camioneta.

El joven fue reprendido por no saber usar el arma.