El camino libre que va de Nueva Italia a Uruapan está blindado por autodefensas

Por Benito Jiménez
AGENCIA REFORMA
NUEVA ITALIA.- La noche del domingo 12 de enero un convoy con hombres armados circuló por la carretera libre que va de este Municipio a Uruapan.
En una de las camionetas, aseguran los grupos de autodefensa, viajaba un jefe de plaza de Los Caballeros Templarios.
“Quería pelarse”, afirma un integrante autodefensa, esbozado y que no pasa de los 25 años.
Al presunto templario ya lo habían “cazado” vigilantes de las autodefensas.
A cinco kilómetros hacia Uruapan, en un retén de los comunitarios, con cientos de costales de arena apilados como barricadas, los guardias civiles esperaron el convoy con el cartucho cortado y el dedo en el gatillo.
Los presuntos templarios, al notar esa muralla en el poblado conocido como La Estación, dieron vuelta en “U”, y comenzó una persecución.
“Agarramos las camionetas y le subimos a 140 kilómetros por hora, pensamos que los íbamos a tronar antes de entrar a Nueva Italia”, narró un joven con gorra beisbolera, con una carabina M1 calibre 7,62 con capacidad para disparar hasta 600 tiros por segundo.
En un punto de la carretera uno de los vehículos de los que huían volcó, lo que dio a inicio a un enfrentamiento.
“Fue un chispadero, el tronadero duró un rato, pedimos refuerzos, nos hirieron a dos personas, de ellos no sabemos si hubo heridos o muertos porque se fueron, se nos pelaron”, añade otro integrante de la barricada, quien limpia el mecanismo de un fusil AK-47.
“Una de nuestras camionetas quedó inservible, nos la poncharon y le metieron balas al motor, la tronaron, disparaban como locos, fue una metralla loca”, abundó el joven de la gorra beisbolera.
Los integrantes de las autodefensas están seguros que era un jefe de plaza, apodado “El Tucán”.
“Era un jefe templario de Nueva Italia, ya sabíamos que no iba a tardar en salir, como cucaracha, pero lástima, se nos fue”, lamenta otro joven encapuchado.
De acuerdo con los civiles armados, “El Tucán” proveía de droga a sus ayudantes para venderla al menudeo, cobraba extorsión a bares y restaurantes, y tenía a su cargo una red de halcones para avisar de los operativos federales.
La carretera Uruapan-Nueva Italia ha sido, desde 2009, escenario de cruentas balaceras entre federales y los Caballeros Templarios.
En agosto de 2012, cuando la Policía Federal desplegó a su tropa en esta zona, se desató una serie de balaceras que alcanzó a las localidades de Holanda, Nueva Italia, Apatzingán y Buenavista Tomatlán.
En 2009 fueron ejecutadas tres personas en este Municipio como una advertencia a la presencia de los federales.
Esas víctimas presentaban diversos impactos de bala en el cuerpo, así como huellas de tortura, los ojos vendados y las extremidades atadas.
“Aquí en esta carretera pura matraca, pura balacera, primero entre el Gobierno y los templarios, luego los templarios contra los zetas, o todos esos juntos contra el pueblo. Ya basta, ya no vamos a dejar que hayan mas muertes, más robos, más extorsiones”, advierte el jefe de la barricada.
En Nueva Italia, un poblado ubicado a 165 kilómetros de Morelia y a 35 kilómetros de Apatzingán, los grupos de autodefensas operan ante la indiferencia de las fuerzas federales
“Se les va a respetar, quedamos en no mostrar las armas, pero el problema es que no hacen tareas de vigilancia, sólo agarran y se van por toda la carretera, todos en convoy y rápido, no se detienen a ver las necesidades de seguridad de la gente”, espeta otro joven que carga un AK-47 con un abastecedor para 50 cartuchos.
Ellos no quieren soltar sus armas ni mucho menos abandonar las barricadas que colocaron antes de ingresar a Nueva Italia.
“Esto ya está hecho, en cinco días hicimos lo que no hicieron las autoridades, correr a los templarios”, determina el jefe de los autodefensas aquí.
Las guardias civiles tomaron este Municipio el domingo 12 enero.
La incursión de autodefensas a Nueva Italia desbordó una jornada violencia que raspó a otras localidades.
Entre los hechos violentos destacaron la quema de vehículos y bloqueos en Nueva Italia, Parácuaro, Uruapan y Apatzingán.
“En la noche menos vamos a soltar las armas, ni modo de esconderlas, si pasan los templarios nos hacen aquí una matazón”, refiere un civil armado que hasta hace 20 días vendía carnitas.
Ahora, después de tantas extorsiones a su negocio, el integrante de las autodefensas está al frente de la barricada.
Para aguantar la guardia, los grupos comunitarios pasa la noche entre fusiles, tamales y marihuana.
“No te puedes dormir, un parpadeo y no la cuentas”, advierte uno de los jóvenes encapuchados armado con un fusil de asalto, con el apunta a los vehículos que son revisados en el retén.