Por Mariana León
EL UNIVERSAL
CD. DE MÉXICO.- De 2010 a 2012, el presupuesto de los programas sociales a nivel federal creció 45 mil millones de pesos más; sin embargo, en el mismo periodo, el número de personas que vive en pobreza ascendió de 52 millones a 53.3 millones.
De acuerdo con cifras del Inventario Federal de Programas Sociales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) --dado a conocer este martes--, en 2012-2013 el Gobierno Federal invirtió 776 mil 430 millones en programas para abatir los rezagos en alimentación, salud y educación; mientras durante 2010 se gastaron 730 mil 581 millones de pesos.
De los 278 programas que existen, siete se enfocan a alimentación, 51 al bienestar económico, 24 al medio ambiente, 15 a prevenir la discriminación, 41 a la salud, 10 a la seguridad social, 17 a la promoción de fuentes de empleo, 10 a la vivienda, y la mayoría de éstos (103) están enfocados en mejorar la educación.
El 3% del presupuesto total está enfocado a la atención de los adultos mayores, es decir, 23 mil 763 millones de pesos. “Esto equivale a 40% del presupuesto de los 53 programas que atienden una sola etapa de vida”, refiere el CONEVAL.
Se explica que los recursos destinados a los estudiantes representan 18%, con 89 mil 887 millones de pesos, mientras que las instituciones de educación reciben 71 mil 915 millones de pesos del presupuesto total ejercido (14%).
José Luis de la Cruz, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey (CIEN), aseguró en entrevista que existe en el País “una ineficacia” en el gasto social, y en los últimos años se ha presentado una “inercia en la creación de pobres” y, a pesar de la generación de empleos, estos han sido con bajos salarios, lo que impide a la población romper con el ciclo de pobreza.
“Existe ineficacia en los programas de desarrollo social, es decir, aumenta el gasto, entre 2006 y 2010 también se estima que aumentó en 50 mil millones de pesos, pero no están atados a la eficacia del resultado. La mayoría de las evaluaciones de los programas es para ver si se erogaron los montos, pero no se mide si están resolviendo los problemas que originan la pobreza”, opinó.
Los programas tampoco están enfocados a la población que más lo necesita, ya que, de acuerdo con De la Cruz, 60% de los apoyos se otorga al ámbito rural, lo que provoca un aumento de la marginación en zonas urbanas.
“En las ciudades es donde hay un mayor incremento de la pobreza, incluso también donde hay más precariedad de trabajos. Durante las dos décadas pasadas, el giro que se le dio a los programas fue el del ámbito rural, pero donde hay más pobres es en el ambiente urbano y ciudades que tenían un buen desempeño, como Monterrey y el Distrito Federal, que se han visto afectados porque no les llegan los programas”.