Por Miguel Ángel Pallares Gómez
EL UNIVERSAL
CD. DE MÉXICO.- El incremento en la ola de violencia en zonas del País como Michoacán, Guerrero, Sinaloa y la región fronteriza genera un alza en las extorsiones de grupos delincuenciales a empresas que operan en el País, mismas que optan por mantener sus “cuotas” para mantener sin contratiempos sus actividades, coincidieron especialistas consultados.
“Las empresas están pagando cuotas a tiempo, no es que los delincuentes los respeten, el problema es llegar a casos como Michoacán donde hay desabasto y las empresas ya no pueden pasar”, comentó Vidal Romero, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
Analistas de Scotiabank, Actinver y Vector señalaron que las empresas hablan de impactos mínimos sobre los actos de violencia, pero en realidad no desglosan una cifra específica, además señalaron que corporativos relacionados con el comercio al detalle y el consumo que cuentan con amplias rutas de distribución serían los más afectados.
“Las empresas dicen que los impactos son mínimos, pero las prácticas de corrupción nunca las aceptará la empresa”, explicó la analista Karla Peña, de Scotiabank.
Para los especialistas, el impacto de la violencia es poco cuantificable debido a que las empresas no los reportan en sus estados financieros, pero una muestra del impacto se refleja en el crecimiento de 1.3% de la economía mexicana.
Marco Montañez, analista de Vector Casa de Bolsa, manifestó que la duración de la ola de violencia en estados como Michoacán será el factor más importante para dimensionar el impacto en empresas de consumo masivo y cadenas comerciales como Oxxo, Bimbo, Sabritas Walmart o Chedraui.
En enero de este año, la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) estimó que 37% de las empresas del País son afectadas por la violencia y que cada año se pierden 75 mil millones de pesos debido a delitos como extorsiones.
Para Eduardo Bojórquez, director general de Transparencia Mexicana, existe un problema de falta de claridad en los efectos de la violencia porque las empresas guardan silencio sobre datos precisos y en general los datos de corrupción son difíciles de obtener.
Sobre las estrategias para enfrentar la delincuencia, las mineras han recurrido a transportar sus materiales en avión. En su reporte de 2012, Fomento Económico Mexicano (FEMSA) señaló que los actos de violencia se concentraron en Michoacán, Guerrero y Sinaloa.