Por José Escobar Zavala
Cronista de la Ciudad


Ampliando el recuento de la primera dotación de suelo urbano y parcelario que tuvo lugar el 3 de abril de 1924, por decreto presidencial signado por el general Álvaro Obregón, titular del Poder Ejecutivo. En esa fecha Cajeme tenía el modesto rango de Congregación. Al siguiente año alcanzó categoría de Comisaría, a cargo de Ignacio Ruiz Armenta, mismo que al correr el tiempo se convertiría a fines de noviembre de 1927, en el primer presidente municipal, para comenzar a ejercer a partir del mes de enero de 1928.
En la entrega formal de la superficie de 624 hectáreas, que formaban parte del enorme predio de la Compañía Agrícola Náinari asistieron el alcalde de Cócorit, Rubén F. Morales, (representante del Gobierno Federal); Feliciano Amaya, celador policíaco; y los beneficiarios con la dotación, señores Pedro Limón, Francisco Tellechea, Francisco Encinas, Francisco Esceverri, Jesús Valenzuela, Trinidad Angulo, Vidal Escalante y Santiago C. Limón.
Habiéndose levantado en el mismo acto un padrón en el que aparecieron 81 solicitantes de tierras. Quedó en claro para estos vecinos de Plano Oriente en su gran mayoría, que el terreno para siembra comprendería 364 hectáreas, y el resto para levantar sus hogares, respetando la faja paralela a la vía del Ferrocarril Sub Pacífico.
De ahí, de Plano Oriente, han surgido diputados, senadores y presidentes municipales, entre otros cargos de funcionarios públicos. El más reciente alcalde ha sido Francisco Villanueva Salazar, hace 4 años. Su padre, Francisco Villanueva Castelo, reconocido dirigente regional de la CTM, fue dos veces diputado federal y regidor en varias ocasiones.
Pasando al ámbito deportivo, defendiendo los colores de México, los Naranjeros de Hermosillo lograron el campeonato de la Serie del Caribe, derrotando en el juego final a Puerto Rico. Respondieron los refuerzos y prueba de ello es que el velocísimo Chris Robertson, jardinero, fue declarado el jugador más valioso.
Otra noticia beisbolera que ha sido y seguirá siendo muy comentada, es la salida de Eddie Díaz como manejador de los Yaquis, donde dejó como huella difícil de alcanzar, la extraordinaria cifra de tres campeonatos en forma consecutiva. En realidad el mérito, a la chita callando, fue de la directiva del club que le hizo entrega de un equipazo donde hasta el más molacho masticaba piedras. Ganaba juego tras juego a base de toda clase de imparables, pero no a base de astucia y jugadas sorpresivas. En el pecado llevó la penitencia.
Por lo que a Navojoa corresponde, nada se sabe sobre algún cambio de manejador.

Lupita