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Por Guadalupe Irízar
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- A ocho años de la tragedia que significó la muerte de los 65 mineros en Pasta de Conchos -63 de los cuerpos siguen sin rescate-, sigue la impunidad y la falta de castigo a los responsables, sostiene Napoleón Gómez Urrutia, presidente y secretario general del Sindicato Minero en su libro “El Colapso de la Dignidad”.
Gómez Urrutia sostiene en su libro -presentado ayer en el Distrito Federal-, que intereses particulares del panista Francisco Salazar, entonces Secretario del Trabajo del Gobierno de Vicente Fox, bloquearon una investigación más a fondo de la tragedia.
En este bloqueo participaron, además de Salazar, funcionarios de los gobiernos de Vicente Fox y Calderón, particularmente los secretarios del trabajo Carlos Abascal, Javier Lozano, así como los empresarios de Grupo México y su presidente Germán Larrea, a quienes denunció por “homicidio industrial”.
Entre los intereses de Salazar denunciados por el dirigente están el que su entonces yerno, Pedro Camarillo, fuera el delegado de esa dependencia en Coahuila y responsable de las condiciones de seguridad de esa y otras minas de la entidad así como contratos del entonces Secretario con la empresa minera.
“Igual de aterrador resulta comprobar quién era el responsable directo en el Gobierno de las inspecciones a Pasta de Conchos. El delegado de la Secretaría del Trabajo para el estado de Coahuila era nada más y nada menos que Pedro Camarillo, el yerno del Secretario del Trabajo Salazar”, señala Gómez Urrutia.
“Sin duda alguna, Camarillo -incluso si hubiera sentido la necesidad de realizar una honesta inspección en Pasta de Conchos-, habría experimentado un verdadero conflicto de haberse opuesto a los deseos del padre de su esposa y a los multimillonarios que le daban apoyo a este último. Sin mencionar que el hecho de que Salazar fuera el propietario de dos empresas proveedoras de Grupo México ya constituía un importante conflicto de intereses”.
El dirigente también sostiene que tuvo conocimiento de la realización de un video en la mina de Pasta de Conchos por parte de Grupo México, durante los trabajos de rescate en 2006 -que duraron sólo cinco días-, del que luego no se ha tenido noticia.
“De hecho, la compañía utilizó uno de los agujeros o contrapozos de respiración para hacer descender una pequeña cámara hasta el interior de la mina, pero el contenido de este video nunca fue oficialmente revelado. En nuestro tercer día allí, uno de los ingenieros más jóvenes le contó a Oralia (su esposa) que la cámara había capturado la imagen de los cuerpos de los mineros -que no estaban ni incinerados ni desmembrados, sino intactos, sentados o acostados en círculo. No pudimos verificar este reporte -al día siguiente el ingeniero desapareció de Pasta de Conchos-, pero la posibilidad de que los mineros hubieran sobrevivido durante un tiempo atrapados bajo tierra no nos dejaba en paz, ni convencidos de las explicaciones de la compañía”, señala el dirigente.

¿REGRESO?
Gómez Urrutia está exiliado en Canadá desde 2006, unas semanas después de esa tragedia, por considerar que había una persecución política en su contra por parte del Gobierno federal y los dueños de las empresas mineras.
El dirigente sindical podría estar alistando su regreso a México; el sindicato minero anunció en enero que realiza gestiones para que regrese en mayo próximo al País para que participe en su Convención Nacional Ordinaria; sus abogados han hablado de cautela, aunque celebran la serie de triunfos legales que ha obtenido contra todos los recursos en su contra, documentados en el libro.