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Por Gerardo Armenta Balderrama


+Modernización del Centro
+Las banquetas en Navojoa

La modernización del Centro de Navojoa no afecta (ni afectará) a nadie. Con esta fría aunque objetiva contundencia, Rafael Yépiz Terminel salió al paso de las presunciones surgidas en contrario y que alcanzaron cierta resonancia.
En esta virtud, resultó apreciable que el presidente del Patronato pro Mejoras del Centro Cívico y Comercial de la ciudad tomara la palabra para formular explicaciones que era pertinente dejar en claro de una buena vez por todas. No puede negarse, como bien se sabe, que un grupo de taxistas y de comerciantes en lo individual objetaron la importancia de las obras que se llevan a cabo en un tramo del Primer Cuadro navojoense.
La réplica de los taxistas adquirió relevancia mediática en tanto que sus protagonistas llevaron la queja respectiva ante las mismas autoridades municipales. Opuestos a la reubicación temporal de sus autos de alquiler por la necesidad de proceder al despejamiento del área donde se efectúan las obras, no tomaron en cuenta que todo lo que está ocurriendo en esa zona obedece a un particular calendario que, hasta donde se advierte, no impide en lugares cercanos la prestación del servicio de carros de alquiler.
Por fortuna, la protesta de los taxistas no llegó demasiado lejos, ya que prácticamente se agotó en la primera de sus instancias. Sucedió así porque en realidad no existían razones para que tomara mayor vuelo. Respetable la protesta o el alegato que la fundó, al final debió asumirse que en realidad nadie a ninguna hora estaba pensando en perjudicar a los conductores y propietarios de carros de alquiler.
Es claro que el mismo razonamiento anterior vale y procede con los al parecer pocos comerciantes del Centro que no miran con buenos ojos los trabajos de modernización de que se habla. Resulta igualmente respetable esta actitud. Pero en su respetabilidad no va implícito el aplauso general. Desde que los tiempos son tiempos, suele decirse que el progreso en sus diversas manifestaciones nunca deja contento a todos por igual.
El caso que nos ocupa ilustra con suficiencia el sentido de una afirmación clásica como la anterior. En buena hora, sin embargo, los trabajos de modernización del Centro de Navojoa siguen viento en popa, si se nos permite utilizar esta frase, no muy original que digamos. Se trata de un proyecto que se ejerce en su primera parte. En efecto, el Centro citadino es una zona territorialmente más o menos amplia que será atendida con trabajos como los descritos en fechas posteriores.
En esencia, los trabajos iniciales tienen que ver con la rehabilitación de las banquetas del tramo de la avenida No Reelección comprendido entre Allende y Guerrero, enfrente del Mercado Municipal. Ya se advierte, en una primera instancia, el sentido o la utilidad de las obras, algo que tuvo que darse por cierto desde el principio de todo.
Como tienen claro propios y extraños (más los primeros que los segundos), Navojoa es un lugar en el que contra toda la lógica que se quiera invocar ocurre que las banquetas de la ciudad raras veces son utilizadas por los peatones para transitar. Es legendaria la estampa cotidiana que permite advertir a mañana tarde y noche como la gente prefriere utilizar el arroyo de las calles o las calles mismas para desplazarse "a pie", dicho sea coloquialmente, con todos los riesgos que ha de ser fácil entender.
Es obvio que esa mecánica no obedece a ninguna clase de extravagancia personal o comunitaria. La gente en Navojoa le saca la vuelta a las banquetas en virtud del irregular o anárquico modo en que se les construyó, de tal suerte que no es posible afirmar que alguien, por ejemplo, presuma que al caminar por una acera lo hizo en línea recta sin ninguna alteración desde su punto peatonal de arranque hasta el de su conclusión.
En otras palabras, en Navojoa cada quien tiene en su casa la banqueta que más le gustó construir, sin obedecer a ningún diseño arquitectónico más o menos coherente o uniforme. Por eso los forasteros sonríen entre enigmáticos y burlescos cuando ven por las calles de la ciudad a caminantes que asumen este papel con toda la tranquilidad del mundo.
No figura entre las tareas del patronato encabezado por Rafael Yépiz Terminel componer las banquetas navojoenses que estén más allá del Centro citadino. Pero sería pertinente considerar la posibilidad de que ese es un trabajo que debe emprenderse por el bien de Navojoa.