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Los hogares dirigidos por mujeres tienen peores condiciones de ingresos y derechos sociales, lo que los convierte en más vulnerables.

Por Itxaro Arteta

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- Los hogares dirigidos por mujeres tienen peores condiciones de ingresos y derechos sociales, lo que los convierte en más vulnerables, alertó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

En el estudio “Pobreza y género en México: Hacia un sistema de indicadores 2008-2012”, el organismo indica que esta situación obedece principalmente a la estructura de esos núcleos familiares.

Es decir, precisa, cuántas personas y de qué edades son los que viven ahí.

En 2012, casi la mitad de estos hogares eran ampliados, lo que significa que no sólo vive la mamá con sus hijos, sino otros miembros de la familia, como son abuelos, tíos o sobrinos.

“Residen más miembros en edades no laborales que miembros en edad de trabajar, lo cual se traduce en una tensión importante en la distribución de los recursos al interior del grupo familiar”, señala.

Al revisar el acceso a alimentos de las familias, CONEVAL encontró que suele ser menor en las de jefatura femenina.

“En 2012, 24.3% de los hogares jefaturados por mujeres presentaron esta carencia, contra 20.5% de los hogares dirigidos por varones. Esta tendencia es mayor en los hogares que se encuentran en situación de pobreza: 41.5% de los hogares dirigidos por mujeres contra 34.9% de los hogares jefaturados por hombres”, expone en el estudio.

Destaca que viven con inseguridad alimentaria severa 2.5% más hogares femeninos que masculinos, y con inseguridad alimentaria moderada 1.3% más.

Tres de cada diez hogares en México tienen a una mujer como la persona que más dinero gana, pero en un 16% de los casos, los miembros reconocen como jefe de la familia a un hombre.

En el ámbito laboral, las mujeres en general reciben un salario más bajo, pero hay una importante diferencia dependiendo del nivel educativo que alcanzaron.

“Por cada 100 pesos que gana un varón que cuenta sólo con educación básica, una mujer con el mismo nivel percibe 78 pesos, mientras que para quienes cursaron la educación superior la razón es de 92 pesos para las mujeres por cada 100 de los hombres”, detalla el reporte.

También hay una brecha en la participación de las mujeres en actividades económicas dependiendo de su condición de pobreza: la tasa de empleo en mujeres no pobres es de 51.3, pero entre mujeres pobres apenas llega a 39.4.

Esto, afirma CONEVAL, las vuelve más dependientes de los programas sociales, ya que hay tres veces más mujeres que hombres beneficiarios de apoyos del Gobierno.



La falta de empleos entre mujeres también repercute en que por cada 10 hombres con seguridad social, sólo 6 mujeres tienen este derecho, y si se trata de mujeres pobres, sólo 1 de cada 10 tiene un trabajo con estas prestaciones.