Ha aumentado la presencia de la mujer en la educación superior y en la fuerza laboral en México, pero no en los cargos de autoridad política ni en los mandos de las empresas


Por Gina Zabludovsky Kuper
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- El aumento de las mujeres en la fuerza de trabajo y su incremento en la matrícula universitaria constituyen cambios sociales sin precedente que transformaron radicalmente las sociedades a partir de la segunda mitad del siglo XX.
En México, su presencia en la fuerza de trabajo se incrementó del 19 por ciento en 1970 al 38 en 2013. En la educación superior, el número de estudiantes de sexo femenino pasó del 17 en 1970 al 50 por ciento en el 2011. Además, ellas tienen una mayor eficiencia terminal, ya que constituyen el 55 por ciento de los egresados (1).
Sin embargo, la presencia de las mujeres continúa siendo minoritaria en los principales cargos de decisión política y económica, y específicamente en los niveles gerenciales y ejecutivos de las grandes corporaciones.

Política: cargos de elección y representación
En la Cámara de Diputados, el número de mujeres pasó del 16 por ciento en el periodo 2000-2003, al 37 en el 2012-2015. En el Senado, ahora llegan al 33 por ciento en comparación con el 17 por ciento de los dos periodos anteriores.
Este giro es producto, en parte, de las reformas al Código Federal Electoral (2008 y 2011-2012) que fijaron un porcentaje máximo de candidatos(as) de un mismo género. El aumento seguramente será más notorio en los próximos años, ya que a finales del 2013 se elevó a rango constitucional la paridad de género en las candidaturas legislativas.
En los otros cargos de elección, la situación es diferente. En la actualidad no tenemos ninguna gobernadora y en toda la historia del País únicamente ha habido seis. En las presidencias municipales en 2013, las mujeres apenas llegaban a un 8 por ciento (2), uno de los índices más bajos de América Latina.
En el Poder Ejecutivo, las secretarias de Estado nunca han representado más del 15 por ciento e históricamente se han concentrado en Turismo (1994, 2000, 2006, 2012), Desarrollo Social (2000, 2006, 2012), Contraloría General de la Federación (1988, 1994) y Relaciones Exteriores (1994, 2006).

Sector privado: pocas ejecutivas
Pero la exclusión de las mujeres es aún más drástica en el sector privado. En México, su participación en los consejos directivos de las empresas que cotizan en la Bolsa de Valores apenas alcanza el 7 por ciento.
El análisis de datos generado por nuestra investigación permitió observar que en las grandes corporaciones del País la presencia de las ejecutivas en los puestos intermedios sólo llega al 23 por ciento (3). Sin embargo, en las posiciones más altas equivalentes a las direcciones generales (4) de diversas áreas, se reduce al 13 por ciento. Y como presidentas (CEO), sólo llegan al 5 por ciento.
Además, las mujeres se concentran en las direcciones generales de Relaciones Públicas (48 por ciento), Mercadotecnia y Comunicación (29 por ciento), y Recursos Humanos (21 por ciento). Su participación disminuye notoriamente en las de Operaciones e Investigación (8 por ciento), Administración y Finanzas (5 por ciento), e Informática y Sistemas (2 por ciento). La ausencia de las directivas de ciertas áreas es significativa, ya que a menudo implica un aislamiento de los cargos que confieren responsabilidades funcionales y las mayores