El número de hectáreas afectadas se cuadruplicó en dos décadas

Por Evlyn Cervantes

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- En dos décadas, el número de hectáreas de bosques afectadas por insectos y plantas parásitas se cuadruplicó.

De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Información Ambiental y de Recursos Naturales, el total de la superficie forestal impactada por insectos en 1990 fue 41 mil 678 hectáreas, mientras que en 2012 fue de 164 mil 851.

Así, el acumulado de áreas boscosas afectadas asciende a 740 mil 341 hectáreas, unas tres cuartas partes de extensión de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an y casi 16 veces la superficie del Nevado de Toluca.

Según la información de la SEMARNAT, es a partir del 2003 que se incrementa la expansión de las plagas, en parte por la vulnerabilidad de los bosques ante las condiciones de sequía y los incendios forestales. En ese año se registraron más de 47 mil hectáreas y para 2011 la cifra aumentó a 73 mil 590.

El descortezador, el muérdago y el defoliador se ubican como los principales insectos que más daño han causado a los bosques, de entre las más de 200 plagas y enfermedades que en mayor o menor grado afectan el recurso forestal.

En 2012, el gusano que se alimenta de la corteza de los árboles -principalmente pino y oyamel- hasta causar su muerte, se distribuyó en 126 mil 264 hectáreas.

El muérdago acaparó una superficie de 27 mil 8 hectáreas mientras que los insectos defoliadores se expandieron en 7 mil 523.

Entre las entidades que registraron el mayor número de superficie plagada, principalmente por descortezador, se encuentran Durango con 61 mil 304 hectáreas; Chihuahua, con 37 mil 340; Oaxaca, con 9 mil 719; y Nuevo León, 8 mil 959 hectáreas.

La invasión de muérdago afectó las regiones forestales principalmente de Jalisco, Sonora, Guanajuato, Oaxaca, Veracruz, Querétaro, Aguascalientes, Sinaloa, Nayarit y Coahuila.

En tanto que los insectos defoliadores invadieron mayormente en Tabasco, Campeche, Colima y Tamaulipas.

Para Juan Bezaury, representante en México de The Nature Conservancy, la contención de plagas forestales asociadas al cambio climático cada vez será más difícil.

“El estrés hídrico especialmente en los bosques de pino se refleja en plagas. Un árbol sano rechaza, por sí solo, a los barrenadores o descortezadores que son las especies más peligrosas, pero cuando un árbol está estresado les da entrada a este tipo de plagas”, indicó.

Ante la invasión del descortizador que registró el País en los últimos tres años, el especialista consideró que se deben implementar técnicas contra las plagas que contribuyan a erradicar las amenazas, como controlar las actividades de pastoreo y reducir los incendios forestales.

“Lo que tenemos que hacer es quitar las amenazas al bosque, como el pastoreo no controlado, porque cada vez va haber mayor estrés hídrico.