Por Evlyn Cervantes
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- En cuestión de minutos, Israel Hernández escala el monte hasta quedar de frente con el insecto incómodo que llegó a invadir su plantación forestal ubicada en el Ajusco.
A primera vista parece que le cayó nieve a uno de los árboles de Navidad que cultiva el productor de 56 años, pero en realidad se trata de un insecto, denominado Pulgón Lanígero, que puede secar el pino si no se combate a tiempo.
El bicho, cuenta, ya se propagó a otros cuatro árboles a su alrededor.
“Ahorita estos cinco ya están (invadidos). Éste, ese, ese de allá y este otro ya empezaron”, señala.
Se trata de un insecto chupador de color blanco, como tipo algodoncillo, y está envuelto en una cera que lo protege de la sequía, le explica Beatriz Gracia, responsable en el Distrito Federal del programa de Sanidad Forestal de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y quien acompaña al productor en su recorrido por el monte.
La plantación conocida como Centro Piloto de Árboles de Navidad, se localiza en el paraje Lomas de Tepemecatl, abarca 65 hectáreas y ofrece empleo directo a 35 productores.
Hace 16 años, dice, pasó de agricultor a productor forestal porque la tierra de sus parcelas comenzó a erosionarse y dejó de ser productiva.
“Como no absorben la suficiente humedad sufren ese estrés. La plaga lo ataca porque también anda buscando agua.
“Cuando es un año seco, al árbol no le queda más que todo lo que almacenó en la temporada de lluvias, es lo que va a estar ocupando en la temporada de estiaje”, comenta el hombre.
Israel sigue avanzando en dirección a otro árbol que le quiere mostrar a la experta en Sanidad Forestal. Al llegar mete la mano hacia el tronco y extrae un puño de ramas secas con un hongo reconocido por Beatriz como Hongo Foliar.
“Estas hojas ya están muertas porque fueron afectadas por el hongo. Lo que hace es que seca la hoja, se cae y si no se atiende, se sigue en todo el follaje y el árbol se muere”, agrega.
En el DF las temperaturas no son tan extremas, dice la funcionaria, lo que ha permitido que las poco más de 37 mil hectáreas de plantaciones forestales en la región, incluyendo las de Israel, se encuentren fuera de brotes.
En 1998, recuerda, se registró pérdida de superficie por un insecto descortezador y por eso la necesidad de atender las plagas en niveles que no sean de importancia económica.
“El problema existe pero el chiste es no dejar que crezca para que ellos a fin de año tengan su producción. Estaremos proponiendo la aplicación de un fungicida a mediados de mayo”.