El líder templario se hacía pasar por un ranchero

Por Fernando Paniagua
AGENCIA REFORMA
COLÓN.- La fachada que usó el capo, Enrique “Kike” Plancarte fue hacerse pasar por un ganadero guanajuatense que huía de la inseguridad, incluyó la renta de un rancho en esta cabecera municipal.
Para dar credibilidad a su argumento, Plancarte compró al menos 30 cabezas de ganado, dos caballos y dos mulas y se presentó como Enrique Alfredo Suárez Solís, uno de los alias que había venido utilizando.
En el cerro de las cruces, apenas a medio kilómetro de la cabecera Municipal, se ubica el rancho, una construcción de piedra hoy abandonada.
Ahí es posible observar un potrero de unos 6 por 8 metros, además de otra área de unos 25 por 20 metros, en ambos espacios se observa estiércol sobre tierra, evidencia de que hasta hace poco hubo ahí animales.
Delimitada por una barrera de metal, al fondo, se observa una zona despoblada rodeada de barda de piedra de unos 80 por 50 metros. Dentro, hay bebederos para ganado, sacos de cemento y de alimento para ganado.
El acceso a la construcción donde es evidente que se realizaban trabajos de ampliación, está limitado por rejas metálicas aseguradas con cadenas y candados.
En el exterior del inmueble se observa una camioneta Chevrolet color vino abandonada.
En el rancho ubicado en el cerro de las cruces, los animales estuvieron abandonados varios días, se quedaron sin comida y, los caballos lograron salir y causaron daños en domicilios vecinos.
Ello llevó a que la autoridad Municipal determinara su aseguramiento, explicó el Alcalde.
Se trata, explicó el Alcalde Alejandro Arteaga de entre 30 y 40 cabezas de ganado, dos caballos y dos mulas que, se mantendrán en poder del Municipio de Colón, hasta en tanto la autoridad federal determine lo que se deberá hacer con ellos.
De acuerdo con el Edil, el rancho lo rentó también Enrique Plancarte desde el 21 de marzo a un ganadero de Ezequiel Montes.
“Eligió Colón para pasar desapercibido, pasar como ganadero y disfrazar todo este tema, lo intuimos por la actividad que estaba empezando a generar, al realizar alguna compra de ganado”, aseguró Arteaga.

Custodian vivienda
Con un palo de escoba, una barreta de metal, atravesados en el maneral de la puerta, todo amarrado con alambre galvanizado, fue como aseguraron la entrada a lo que fue la última morada de Plancarte.
Cuatro días después de iniciado el operativo que terminó con el abatimiento de Plancarte y luego de que fueran saqueados diversos artículos del interior de la vivienda en que habitó el capo en este Municipio, las autoridades municipales determinaron colocar una patrulla y dos elementos para custodiar el inmueble.
“Nosotros sólo tenemos la orden de custodiar el lugar. Nada más”, informó uno de los efectivos policiacos que resguardó la vivienda durante la mañana de este jueves.
El Alcalde informó que la determinación de dotar de vigilancia a la casa fue por iniciativa propia, ya que ni la PGR, ni la Semar, les han solicitado aún apoyo para ello.