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Por Federico Osorio Altúzar


EL FCE DE MÉXICO EN EL DÍA MUNDIAL DEL LIBRO

Robert Escarpit redefinió el libro como "un medio de intercambio cultural" quitándole, de ese modo, la connotación mercantilista que supone el considerarlo un mero objeto material. En tal sentido, el libro no es cosa destinada al proceso común de compraventa.
Sostuvo, asimismo, que es indispensable precisar su significado a partir del hecho o fenómeno literario en cuyo ámbito se produce, y reconsiderar sus modalidades propias, entre las cuales cabe mencionar su uso y utilidad; en suma la finalidad a la que se destina.
En Buenos Aires, Argentina, en la Feria Internacional organizada con ocasión del Día Mundial del Libro, el director general del Fondo de Cultura Económica, José Carreño Carlón, licenciado y maestro, se refirió al tema del libro como el medio idóneo de identificación cultural, de universalización de los valores del humanismo entendido como fuente de conocimientos e intercambio de experiencias intelectuales y forma de intercomunicación del bloque lingüístico al que pertenecemos y en su carácter de vínculo entre unidades diversas de expresión y de lenguajes.
El FCE es, por antonomasia, foro que expande sus luces hacia el Continente por intermedio de la página impresa, lo mismo hacia España donde ha tenido particular presencia. Ha sido, y vuelve a ser brazo derecho de la extensión cultural de la cultura mexicana y punto de apoyo en el diálogo multicultural con otros países.
Por lo que toca a su actual director, sobra el decir que el maestro Carreño Carlón es, por oficio de comunicador y por el ya largo peregrinar en los espacios oficiales en que ha participado, un actor y coautor en las tareas que ahora son de su responsabilidad directa en la casa editora bajo su encargo y responsabilidad.
En su disertación en la FIL de Argentina hizo pertinente referencia a la vida y obra del Nóbel recientemente fallecido, Gabriel García Márquez, aludiendo a su contribución en la cultura literaria a través del libro, de impulsor en las nuevas fronteras culturales, realizando lo que sería imposible llevar a cabo por medios tradicionales. Encomió al Nóbel colombiano como el creador de un mundo de lectores con su ejemplar obra, pero también con el talento generoso que lo llevó a superar barreras de incomprensión más allá del egoísmo y del interés individualista o solipsista.
En este planteamiento, la cátedra del director del FCE consiste en redefinir no sólo el libro en su carácter de vínculo de unidad y de intercomunicación. Convocó a repensar y dar apertura a los circuitos editoriales que se ensanchan y multiplican desde los inicios de esta era digital.
Se trataría, así, de abrir caminos inéditos en materia de producción, distribución, de difusión y extensión de la cultura bibliográfica, poniendo énfasis en modalidades recientes que hacen del libro una puerta a la recreación del hombre en el siglo que recién comienza.
Desde el horizonte así planteado, la tarea se redefine, se califica y reencausa, tomando en cuenta que no hay algo así como compartimentos estancos entre autor, lector, distribuidor y promotor de obras impresas. Así, como los libros no admiten la noción de objetos materiales de carácter mercantil, las librerías, los expendios de obras, dejan de ser locales y aun almacenes de páginas y páginas impresas, y los asistentes consumidores incautos y pasivos.
La idea trascendería hasta lograr que en esta concepción, el lector, como el escucha de una obra de Bach o de Mozart, se convierta en coautor junto como lo es el intérprete en una obra musical. En el caso, al lado del profesor, del orador y conferenciante. El traductor, de esa forma, no quedaría aislado y confinado al anonimato.
El Día Mundial del Libro se ofrece como una clave para definir y redefinir los límites y posibilidades de la letra impresa y de la cultura en su más generoso y recreativo sentido.
http://federicoosorioaltuzar.blogspot.mx