Por Martha Martínez

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- A mediados de 1987, en diferentes momentos, el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, el Partido Popular Socialista y el Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional se acercaron al ingeniero para proponerle que fuera su candidato a la Presidencia. Al final, los tres acordaron unirse en el Frente Democrático Nacional y apoyar una candidatura de unidad, la del ingeniero.

A pesar de los pocos recursos para la campaña, el candidato opositor viajó a donde pudo en una camioneta Suburban, acompañado por personas que pagaban sus propios gastos.

Iris Santacruz, integrante del equipo de esa primera gira, evoca a un político tímido: “A mí me tocó ir en el autobús con Cárdenas. El ingeniero es tímido, entonces Manuel Marcué, que todavía vivía, le gritaba: ‘Cárdenas, aquí te hablan’, y lo obligaba a bajar”.

Adriana Luna Parra, otra de las personas que lo acompañaron, recuerda que en esos años comenzó el hostigamiento.

“Era muy doloroso porque en la mañana íbamos a un mitin y en la tarde te hablaban y te decían que el señor que había ayudado o que había asistido a apoyar al ingeniero ya había desaparecido o ya lo habían matado o que ya habían llegado a la población donde se había llevado a cabo el mitin y ya les habían cortado el agua”, señala.

A pesar del acoso, Cárdenas siempre se negó a hacer uso de guardaespaldas.

“Nunca ha habido ni nunca habrá eso que llaman protección, no creo en ella, ahí están muchos casos de gente protegida que acaba tirada en el suelo”, indica el ingeniero.

Los atentados contra seguidores y colaboradores comenzaron con los asesinatos de Xavier Ovando y Román Gil. El primero era el único que conocía el funcionamiento de la red que el día de los comicios enviaría al DF la información electoral de todo el País.

Cárdenas recuerda el día en el que recibió la noticia de que se había declarado Presidente electo a Salinas: “Por mi cabeza cruzó que teníamos que seguir luchando porque se revirtiera el fraude. No teníamos todavía datos suficientes para saber cuál había sido el resultado, de hecho nunca los hubo, pero los datos que alcanzábamos a tener nos indicaban que había una mayoría a mi favor; desafortunadamente los votos del 45 por ciento de las casillas nunca se contaron, se inventaron por instrucciones del Presidente Miguel de la Madrid”, reprocha.

La decisión de Cárdenas y su equipo fue impugnar la elección a través de la movilización pacífica, conferencias de prensa y desplegados en periódicos.



Perredista

No pasó ni un año cuando la idea de formar un partido comenzó a anidar en la cabeza de Cárdenas y de otros integrantes del FDN. Adolfo Gilly, uno de los pensadores de la izquierda que más admira y respeta el ingeniero, fue el encargado de convocar a la conformación de la nueva institución partidaria.

El ingeniero recapitula el nacimiento del PRD: “Se toma la decisión de llamar a formar un partido con todos los partidos y organizaciones que habían formado parte del Frente, a esa posibilidad o a ese llamado responde sólo uno de esos partidos, que fue el Partido Mexicano Socialista; los otros tres partidos con registro deciden seguir por su lado manteniendo una relación de amistad y cordialidad con el nuevo proyecto”, indica.

En 1989, el PRD quedó constituido y Cárdenas se convirtió en su primer presidente. Permaneció cuatro años en el cargo que lo confrontó nuevamente con el Gobierno de Salinas. Cuando concluyó el sexenio, el número de perredistas asesinados ascendía a más de 300; en el Gobierno de Ernesto Zedillo, se sumó una cantidad similar.

Debido a sus enfrentamientos con el régimen, el ingeniero empezó a ser calificado como “líder moral” del PRD, concepto que, asegura, sigue sin comprender.

“No entiendo qué quiere decir, porque yo digo una cosa públicamente y la dirección del partido se va justamente en el sentido contrario”, confía.

En 1994, volvió a ser el candidato presidencial, esta vez del PRD. Con el clima enrarecido por el levantamiento zapatista y el asesinato del candidato del PRI (Luis Donaldo Colosio), esta vez contendió en contra de Ernesto Zedillo, el candidato oficial, y Diego Fernández de Cevallos, por el PAN.

El desempeño del candidato albiazul y la campaña planeada de Zedillo opacaron al ingeniero, quien no logró hacer despuntar su campaña.

Cárdenas rechaza que su seriedad le quitara votos, incluso sonríe cuando se le pregunta por qué prevalece su gesto adusto. “Uno sonríe cuando hay razón para sonreír, no puede andarse uno riendo nada más por que sí, y menos en las condiciones en las que estaba y en las que, yo diría, todavía está el País”, responde.

En 1994, el ingeniero quedó rezagado en tercer lugar.



Jefe de Gobierno

Pasadas las elecciones, el fundador del PRD se mantuvo activo. Creó la Fundación para la Democracia, se abocó a los festejos del centenario del natalicio de su padre y se convirtió en ponente de un curso de verano en la Universidad Complutense.

Así llegó 1997, año en que se eligió por primera vez al jefe de Gobierno del DF. El ingeniero se convirtió en el candidato del PRD. Recorrió la ciudad y reunió a un grupo de especialistas con quienes realizó el documento Una ciudad para todos, diagnóstico que se convirtió en su programa de Gobierno.

“Un grupo hizo el documento sobre qué era lo que se planteaba como plan de Gobierno porque el ingeniero y el grupo que realizamos ese documento estábamos pensando en la continuidad”, señala Jorge Martínez, coordinador de la agenda de Cárdenas en esa época.

El ingeniero arrasó. Con 48 por ciento de los votos, se convirtió en el primer jefe de Gobierno de la ciudad.

La alegría del triunfo se esfumaría rápidamente. El programa de Gobierno preparado se quedó a medias porque el Gobierno Federal redujo a la mitad el presupuesto. También, a días del nuevo Gobierno, se enteró de que la capital del País tenía una deuda de mil millones de pesos.

“No había día que los priístas no estuvieran creando problemas en la ciudad. Entonces, por un lado tratar de que la administración funcionara, caminara, pero del diario estar defendiéndonos de los ataques del PRI nos afectó.

“Cuauhtémoc tiene una cosa que en los políticos no es buena, no cacarea el huevo. Recuerdo que, cuando se acercaban las elecciones del 2000 y él se iba a ir, yo le decía: ‘Hay que hacer alharaca’, y dijo que no, que con lo que hacíamos la gente se daba cuenta. Para como se hace política en este País, eso es un error”, reconoce Telésforo Nava, ex colaborador del ingeniero.

En 1999, cuando pidió licencia para competir por tercera vez por la Presidencia, su popularidad en la ciudad había descendido de 70 a 30 por ciento.



La última campaña

Meses antes del registro de los candidatos a la Presidencia, en su casa de Lomas de Chapultepec, Amalia Solórzano le dijo a Cárdenas que estaba en desacuerdo con su tercera postulación presidencial.

“Mira, Cuauhtémoc, esto es estar dándole vueltas a la noria”, señaló.

El ingeniero la escuchó y no discutió con ella el tema. Meses después, emprendió su tercera campaña presidencial.

Los primeros meses de campaña se realizaron sin propaganda debido a que la dirección del PRD no realizó los trámites para la obtención de recursos, a ello se sumaron la anulación de la elección interna, el distanciamiento entre las campañas Federal y del DF, ésta encabezada por López Obrador, y la penetrante campaña de Vicente Fox.

El desencuentro más serio con quien sería su sucesor en el DF se dio en la visita a Ciudad Universitaria, en marzo de 2000. A pesar de los intentos del ingeniero por coordinar un evento con el tabasqueño, éste se negó a asistir.

Tras su fracaso en los comicios, Cárdenas permaneció en los siguientes años alejado del PRD, observando que el partido se alineaba a López Obrador y entraba en un proceso de declive después de que se difundieran los llamados “videoescándalos”, en 2004.

Para marzo de ese año, durante el Octavo Congreso Nacional del PRD, anunció su renuncia a todos sus cargos luego de que Leonel Godoy, entonces Presidente del Sol Azteca, asegurara que su propuesta de reestructurar la totalidad del Comité Ejecutivo Nacional lo convertiría en un “dictadorzuelo”.

Cárdenas asegura que renunciar a sus cargos en el PRD no fue difícil: “Fue simplemente estar en desacuerdo con lo que estaba planteándose en el partido y decidí no compartir responsabilidades que no me corresponden y tenía el deseo de compartir, por eso no he estado presente ni como delegado en los congresos ni como parte de los cuerpos directivos aunque podría tener derecho por haber sido presidente del partido en su fundación”, sostiene.

Entre 2004 y 2006, las críticas en su contra se acumularon. En noviembre de 2005, Marcelo Ebrard le imputó una actitud mezquina por no apoyar a López Obrador ante el desafuero. En junio de 2006, se le cuestionó por aceptar, 14 días antes de la elección presidencial, la propuesta de Fox de coordinar los festejos del bicentenario; mientras que en septiembre de 2006, la escritora Elena Poniatowska le reprochó no haberse sumado a las denuncias de supuesto fraude formuladas por el tabasqueño.

Cárdenas defiende sus decisiones. Sobre el distanciamiento con López Obrador indica: “Yo no compartía muchos de sus puntos de vista como planteamientos políticos y eso fue lo que hizo que no lo acompañara en la campaña, pero mi voto fue para él”.

Respecto a la Comisión Bicentenario explica: “Lo consulté con todos los candidatos, en primer lugar con el propio Andrés Manuel, quien me dijo que lo veía muy bien. Con todos los candidatos que estaban contendiendo hablé, los seis; si no me equivoco, me dijeron ‘adelante’. Cuando vi que en mi partido hubo críticas porque estaba en este cargo decidí dejarlo y renuncié”, detalla.



El regreso

Después de varios años de distanciamiento con el PRD, en 2012 fue nombrado coordinador de Asuntos Internacionales de la capital por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y en agosto del año pasado, el ingeniero anunció que tomaría en sus manos la defensa del petróleo acompañado por dirigentes del partido.

Y, apenas en abril, presentó con el senador panista Javier Corral, el Frente por la Comunicación Democrática, movimiento con el que busca reencauzar la reforma en telecomunicaciones aprobada el año pasado.

En paralelo, a principios de 2014, el PRD modificó sus estatutos con lo que se abrió la posibilidad de que Cárdenas pueda volver a dirigir ese partido.

Desde la defensa del petróleo y el activismo en Telecom, Cárdenas ve lejano su retiro, incluso, no descarta regresar a la presidencia del sol azteca, pues tiene su diagnóstico y proyecto.

“Si no se trabaja para fortalecer su base ciudadana, su base territorial, si el PRD no se distingue por una propuesta que efectivamente vaya y convenza a la gente que es una propuesta que puede ayudar a resolver los problemas del País y de la gente en términos generales, yo veo un PRD que va a ir declinando”, advierte.

Señala que sus esfuerzos se centrarían en fortalecer la base social y la cohesión de la izquierda. “Estar más activos en el debate ideológico, dar mucha atención al fortalecimiento o a la recuperación de la base ciudadana y territorial del partido, sobre todo en aquellos estados en donde las votaciones en las elecciones intermedias han sido bajas o en donde en las elecciones, como la del año pasado, al PRD no le fue bien. Y, por otro lado, tener acercamiento también con los grupos de otros países que están trabajando en sentidos similares”, precisa.

En seis décadas de trayectoria, Cárdenas ha sabido mantenerse vigente, por ello descarta la idea del retiro.

“Ni he pensado en él ni espero que llegue. Me veo en el futuro trabajando como lo he hecho todo el tiempo, estudiando y tratando de contribuir a que el País cambie favorablemente”, asegura a punto de cumplir 80 años de edad.