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LEO ZUCKERMANN
Cinco apuntes para celebrar una gesta heroica

A principios de los noventas, un amigo asistió a una ponencia donde un distinguido profesor mexicano hablaría sobre la historia de su País. Presente en la sala estaba un viejo profesor inglés. Al terminar la exposición del ponente, el británico, con estilo flemático, dijo que lo que faltaba en la historia de México era heroísmo. El mexicano, indignado, le contestó que eso era falso: sí había casos de heroísmo y ahí estaba, por ejemplo, la Batalla de Puebla. A continuación explicó la gesta del Ejército de Oriente contra la fuerza invasora francesa que los mexicanos festejaban cada Cinco de Mayo. Lapidario, el inglés remató: “si los ingleses celebráramos cada vez que ganamos una batalla no trabajaríamos un sólo día del año”.
Mensaje del general Ignacio Zaragoza al Ministro de la Guerra el cinco de mayo de 1862: “Puebla a las cinco y cuarenta y nueve minutos de la tarde. Las Armas del Supremo Gobierno se han cubierto de gloria; el enemigo ha hecho esfuerzos supremos por apoderarse de la plaza, que atacó por el Oriente de izquierda y derecha durante tres horas; fue rechazado tres veces en completa dispersión y en estos momentos está formando su batalla fuerte de cuatro mil y pico de hombres, frente al Cerro de Guadalupe, fuera de tiro. No lo bato como desearía, porque el Gobierno sabe que para ello no tengo fuerza bastante. Calculo la pérdida del enemigo, que llegó hasta los fosos de Guadalupe en su ataque, en 600 y 700 entre muertos y heridos; 400 habremos tenido nosotros. Sírvase dar cuenta de este parte al Ciudadano Presidente de la República. Libertad y Reforma. Cuartel General en el Campo de Batalla, General Ignacio Zaragoza”.
El Cinco de Mayo se ha convertido en el día nacional de México en Estados Unidos. El Presidente de ese País recibe en la Casa Blanca a los líderes de la comunidad mexicana-americana. A lo largo y ancho de Estados Unidos, la comunidad de inmigrantes festeja sus raíces mexicanas. De acuerdo a Laurie Kay Sommers, en The Journal of American Folklore, la celebración se ha transformado históricamente. En los años veintes del siglo pasado incluían canciones y danzas estadounidenses y de otros países latinoamericanos. Actualmente es un día de puras expresiones mexicanas: “mariachis, charros, ballet folklóricos con énfasis en los estilos de Jalisco y Veracruz, además de canciones muy evocadores como El Rey, Volver, volver y Canción mixteca que prenden la flama de la nostalgia y patriotismo por la madre Patria”.
Quizá Estados Unidos festeje el día de México el Cinco de Mayo, y no el 16 de Septiembre, porque se celebra una derrota a Francia, potencia en el siglo XIX y viejo rival imperialista de los estadounidenses. Quizá también haya contribuido a la celebración del Cinco de Mayo que el gran héroe de la Batalla de Puebla haya sido el general Ignacio Zaragoza, nacido en 1829 en presidio de Bahía del Espíritu Santos, Texas, hoy Goliad. De padre veracruzano y madre texana, Zaragoza emigró junto con su familia a Tamaulipas cuando los rebeldes texanos, apoyados por Estados Unidos, ganaron su guerra de independencia y se separaron de México. Para los estadounidenses resulta muy conveniente celebrar a México por la derrota que un general texano le propinó a los franceses. Pero no mencionan el nacionalismo mexicano de los Zaragoza, quienes se fueron a México cuando Texas se separó y del intento del joven Ignacio de enlistarse como cadete para defender a México cuando Estados Unidos invadió el territorio nacional en 1846 (su solicitud fue rechazada debido a su corta edad).
El Ejército francés estaba al mando del general Charles Ferdinand Latrille, mejor conocido como el Conde de Lorencez. Era un hombre de una soberbia infinita. Antes de invadir México mandó un mensaje al Mariscal de Francia: “Somos tan superiores a los mexicanos en organización, disciplina, raza, moral y refinamiento de sensibilidades, que le ruego anunciarle a Su Majestad Imperial, Napoleón III, que a partir de este momento y al mando de nuestros seis mil valientes soldados, ya soy dueño de México”. ¿Dueños de México por superioridad racial? Los franceses ciertamente acabaron conquistando Puebla, la Ciudad de México y otras localidades. Instalaron en el poder a Maximiliano de Habsburgo. Sin embargo, nunca controlaron todo el territorio nacional y, al final, desgastados y obligados a repatriar sus tropas para otra guerra europea más, se retiraron de México prevaleciendo el Gobierno republicano de Benito Juárez.