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Por Érika Hernández
AGENCIA REFORMA
PUEBLA.- Enrique Peña Nieto se asumió como un Presidente democrático al argumentar que escucha a los ciudadanos, dialoga y suma esfuerzos con las fuerzas políticas.
Sin mencionar la demanda del cineasta Alfonso Cuarón de debatir sobre la Reforma Energética ni las manifestaciones de políticos e intelectuales contra las leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, el Primer Mandatario aprovechó la conmemoración del 152 Aniversario de la Batalla de Puebla para presumir un Gobierno que respeta la libertad de expresión, la manifestación de ideas y el derecho de información.
Estos derechos, apuntó, son fundamentales para consolidar la democracia y acelerar el progreso en el País.
“Congruente con ello, desde el primer día de esta Administración, he venido ejerciendo una Presidencia democrática. Somos un Gobierno que escucha y considera el sentir de la población, convencido de que las decisiones públicas deben responder a las demandas de la gran mayoría ciudadana.
“Somos un Gobierno comprometido con el diálogo, el entendimiento y el acuerdo, entre los actores y fuerzas políticas, para mover y transformar a México, desde sus instituciones democráticas”, aseguró.
Único orador en la ceremonia tradicional a la que acuden miles de ciudadanos, Peña Nieto estuvo arropado por los miembros de su Gabinete y acompañado por el Gobernador Rafael Moreno Valle.
Para el Presidente, esta ceremonia reafirma que México es una nación libre, independiente y soberana, y que sólo los mexicanos pueden decidir su futuro, sin la intervención de otros países.
Sin embargo, aclaró, es deber de todos los sectores trabajar en conjunto, pues el desarrollo del País está en la capacidad de coordinar y sumar esfuerzos.
“Ejercemos así un Gobierno abierto y cercano a la gente, decidido a aumentar los beneficios del desarrollo, a distribuirlos de manera más equitativa, y asegurar que todos los mexicanos gocen de todos sus derechos” indicó.
El Mandatario federal abandonó su discurso cotidiano sobre la importancia de las “reformas transformadoras”, las cuales ni mencionó, y enfocó los nueve minutos de su mensaje a llamar a la unidad y a la libertad.
“Por convicción personal y democrática, creo firmemente que el verdadero desarrollo sólo puede lograrse a partir de la libertad. Ratifico mi respeto pleno e invariable a la libertad de reunión, de asociación y de tránsito, así como a la libertad personal de culto y de trabajo que consagra nuestra Constitución.
“Reafirmo en especial mi compromiso absoluto con la libertad de expresión y el derecho a la información de los mexicanos. La libre manifestación de las ideas y el derecho a estar debidamente informados”, añadió.
Recordó que Benito Juárez sentó las bases políticas para la legalidad e institucionalidad, pese a los tiempos turbulentos que le tocó enfrentar.