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Por Enrique Lomas
AGENCIA REFORMA
RECOWATA.- Indígenas rarámuris administran y preservan las riquezas naturales en el balneario de aguas termales de Recowata, complejo turístico con impresionantes piscinas ubicado en la sierra Tarahumara.
Los 400 ejidatarios de San Ignacio de Arareko y sus familias se encargan de la limpieza del lugar, vigilar el acceso al balneario, así como la transportación y atención de visitantes, y se reparten utilidades de una manera justa y equitativa.
El lugar se llama Recowata, que significa “voladero”, porque hay que bajar en vehículos de doble tracción unos mil 200 metros por escarpadas veredas para llegar al manantial de aguas termales no azufrosas que “cura el alma”.
Ubicado a un lado del arroyo de Creel, en el fondo de la barranca, el balneario cuenta con una serie de pilas en donde decenas de personas disfrutan de las aguas del manantial antes de dejarlas pasar al afluente que sigue su camino hacia el fondo de la montaña.
En las seis piscinas se puede disfrutar de las tibias aguas, a una temperatura de más de 60 grados centígrados, de manera que puede estar nevando en el entorno y el visitante disfruta del manantial que brota de la entraña misma de la montaña.
Los indígenas también ofrecen servicios como renta de caballos y bicicletas de montaña para recorrer las veredas, así como paseos en lancha por el caudaloso arroyo.
De la misma manera en que han luchado por preservar la belleza de este lugar, los rarámuris litigan en tribunales federales su derecho a participar en otros espacios cercanos, como el Aeropuerto Internacional de Creel, construido en el territorio que han habitado por cientos de años, sin ser consultados.