Advierte ONU de cifras alarmantes en México; la mayoría de los jóvenes abandonan la escuela por esta situación

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CD. DE MÉXICO.- La representante en México del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), Leonor Calderón, advirtió que un embarazo en menores de edad “es el ancla más segura para permanecer en la pobreza, por la deserción escolar”.
La funcionaria de la ONU mencionó que si una niña o adolescente tiene nueve o 12 años de educación, con un embarazo rompe ese círculo aún cuando esté sola; “a mayor educación menor mortalidad infantil”.
Subrayó que las cifras de muertes de niñas y adolescentes por causas relacionadas con el parto y embarazo son alarmantes, al registrarse el deceso de 70 mil cada año a nivel mundial, cuando 99% es prevenible.
Al participar en la inauguración de la campaña “Recuperar una oportunidad. Prevención del embarazo adolescente”, que se llevó a cabo en el Palacio Legislativo de San Lázaro, alertó que cada año ocurren 3.3 millones de abortos inseguros en menores de edad.
Ello, por falta de información sobre salud reproductiva y servicios, inclusive en países que cuentan con servicios legales de interrupción, agregó.
Apuntó que resolver el embarazo en este sector de la población es un reto, pues cada día 20 mil menores de 18 años dan a luz en países en vías de desarrollo.
Ante ello recomendó alentar en los jóvenes un proyecto de vida realizable como una carrera, un negocio o desarrollar un talento para alejar un embarazo, el cual “es un rayo que le parte su vida por la mitad” a una menor.
Sugirió elevar la edad del matrimonio a la mayoría de edad, pues si los menores de 18 años no pueden votar, no se les puede vender bebidas alcohólicas y no pueden comprar una propiedad, entre otras restricciones, la ley no puede autorizar que formen una familia con matrimonio.
En tanto la presidenta de la Comisión de los Derechos de la Niñez, Verónica Beatriz Juárez Piña, señaló que es necesario implementar programas de educación sexual para combatir el embarazo adolescente y atacarlo frontalmente.
Indicó que dos de cada 10 adolescentes de entre 12 y 19 años han iniciado su vida sexual, y de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2012 se censaron 11 mil niñas de entre 10 y 14 años convertidas en mamás.
Consideró que ello es preocupante porque “se exponen a daños de salud y deben resistir complicaciones como hipertensión, anemia, partos prematuros y la muerte materno-infantil”.
Informó que en el Congreso hay iniciativas de modificación al Código Civil federal para aumentar la edad de contraer matrimonio y llamó a revisar la legislación en los estados en este tema.
Por su parte la diputada de Nueva Alianza, Lucila Garfias Gutiérrez, afirmó que es urgente impulsar campañas de prevención y generar políticas públicas eficaces para que los y las jóvenes tomen decisiones con información y responsabilidad cuando inicien su vida sexual,
Refirió que la falta de información y de programas de educación reproductiva provoca que una de cada dos adolescentes que inicia su vida sexual en el mundo se embarace.
“México no es la excepción: INEGI señaló que de 2.2 millones de personas que nacieron en el País en 2012, 19.2% correspondió a madres adolescentes de entre 15 y 20 años de edad”, agregó.
Mencionó que los principales riesgos de salud para las jóvenes madres van desde infecciones, roturas prematuras de membranas, partos anticipados, anemia, desnutrición, bajo peso neonatal y muerte perinatal y depresión, además de otros efectos negativos como el abandono y el maltrato infantil.
La directora del Grupo de Información en Reproducción Elegida, Regina Tamés, sostuvo que el embarazo adolescente se convierte en una tragedia porque muchas niñas de 12 y 13 años en el País son violadas por algún familiar y no se denuncia, considerándolas como las únicas responsables.
“El Estado tiene una responsabilidad que no cumple o que no hace lo suficiente para atender esta problemática, ya que el número de estas concepciones no se reducen”, dijo.
Aseguró que el problema demuestra fallas estructurales del Estado; “es un tema de desigualdad, de discriminación, de violencia y requiere una política pública con la participación de los tres niveles de Gobierno y los Poderes de la Unión, así como las familias”, agregó.
Consideró que las edades de 16 y 14 años para los varones y mujeres, respectivamente, establecidas en el Código Civil federal para poder contraer matrimonio en México “es una disparidad y un absurdo, porque eso legaliza que las niñas puedan embarazarse”, lo que exige una transformación cultural y social.