Por Jesús Reyes Heroles


Reforma energética que va tarde

La reforma energética que se debate en el Congreso se materializará ahora que América del Norte vive un resurgimiento en energía. Con la revolución tecnológica, producto de la perforación horizontal y del fracking, Estados Unidos de América (EUA) recuperó una participación destacada como productor de hidrocarburos. Si se consideran sólo crudo y líquidos, su producción aumentó 36% entre 2000 y 2013; la de Canadá 49%, hasta alcanzar 4,097 miles de barriles diarios, mientras que la de México disminuyó de 3 mil 460 a 2 mil 908 miles de barriles diarios, esto es, disminuyó 16%. Los tres países de América del Norte aportan 21.3% de la producción mundial de crudo y líquidos.
La modificación de la estrategia del País en materia de hidrocarburos va tarde. Lejos quedó cuando México representaba un papel relevante como productor de crudo, con los EUA como su principal mercado. Durante el mismo periodo, éste País pasó de ser un importador menor de gas (0.2 mil millones de pies cúbicos diarios en 2000) a un importador sustancial (2.4 mil millones de pies cúbicos diarios en 2013) y con perspectivas de continuar aumentando su déficit. Las estimaciones oficiales señalan que, de no cambiar la tendencia, México podría llegar a importar 5 mil millones de pies cúbicos diarios en 2020, sin considerar el efecto positivo de la reforma para reducir esa creciente dependencia de gas importado. Por contra, los EUA se convirtieron en destino preferido para inversiones en petroquímica.
En materia energética el escenario internacional cambió sustancialmente. Además de la reciente bonanza en EUA, Rusia y China se posicionaron como productores de primer orden. En ese contexto, México también perdió relevancia. Es patente que Europa es pobre en energía, lo que conlleva una nueva problemática geopolítica de abasto. El gas de Rusia está ahí, disponible y a un costo competitivo, pero sujeto a las vicisitudes políticas del caso. Apenas ahora comienza a analizarse con detenimiento la viabilidad de que América del Norte, en esencia E.U.A., se convierta en un proveedor importante, estable y confiable de gas natural licuado (LNG) para Europa.
Desde la perspectiva de competitividad, crecimiento y medio ambiente, pronto México se beneficiará de contar con una oferta casi ilimitada de gas natural, a un precio de entre 6 y 7 dólares por millar de pies cúbicos. Por contra, Asia ha resultado desfavorecida por la evolución y perspectivas de los mercados de energía. Perduran muchas dudas acerca de cuál será el rol de China en el mediano plazo. Por lo pronto, está comprando gas de múltiples fuentes, incluso del Sureste asiático, y cada vez más de Rusia. En las condiciones de hoy, Rusia encuentra atractivo estrechar sus relaciones comerciales con China, en particular en materia de gas natural.
Es lamentable que los rezagos acumulados en la creación de una red de gasoductos durante años, en especial la administración anterior, ahora dilaten que México se beneficie de la abundante oferta de gas por parte de sus socios del TLCAN.
La producción mexicana de crudo está estancada y, en materia de reservas, las perspectivas se deterioran. Hace sólo seis días PEMEX informó a la SEC que en 2013 su tasa de reposición de reservas (1P) disminuyó de 104.5% a 67.8%. La reforma permitirá invertir más en la exploración y producción de hidrocarburos, al sumar a la inversión de PEMEX la de particulares. En esa estrategia es indispensable mantener e, incluso, aumentar la inversión de PEMEX, cuidando que los proyectos sean rentables. Dado que por desgracia la reforma deja a PEMEX como parte del PEF, y su presupuesto de inversión sujeto a la decisión de SHCP, sólo una auditoría social efectiva podrá evitar que en el corto plazo, la producción de crudo, gas y combustibles caiga aún más.