No genera utilidad para los negocios incluir el producto en la elaboración de platillos: Diego Cota


Por Rachel García Vega

TRIBUNA

Los altos costos que registra el precio del camarón han dejado de ser negocio para los restaurantes de la localidad; sin embargo, el producto sigue siendo utilizado para la elaboración de los platillos pero solamente por prestar el servicio, no porque genere una utilidad para los negocios, aseguró Diego Cota.

El propietario de un conocido restaurante dedicado al giro de mariscos de la localidad, dijo que desde la temporada pasada que se incrementó el precio del producto no se ha estabilizado, por lo que todavía están comprando el camarón mediano a 200 pesos y el grande a 240 pesos.

Dijo que a pesar del precio tan elevado y la escasez del producto, los restaurantes no han incrementado el costo de los platillos que ofrecen, pero que si la situación persiste para la temporada que inicia el próximo mes de septiembre, lo más probable es que se vean en la penosa necesidad de aumentarlos.

El problema de ello, es que eso tendría repercusiones en los comensales que acudan a los restaurantes con la idea de consumir algún platillo a base de camarón.

Explicó que el 70% de los platillos que ofrecen la mayoría de los restaurantes dedicados al giro de mariscos contienen camarón, lo que representa un gasto fuerte para los negocios, por lo que para subsanar un poco el costo que ello les ocasiona, han implementado algunas estrategias para reducir el consumo de éste.

Algunas de esas estrategias de mercado son las de promocionar platillos que sean elaborados con otro tipo de productos, como es el caso del filete de pescado o cocinados a base de otros productos de mar.

Añadió que en algunos casos esas estrategias no funcionan, ya que “la gente que acude a un restaurante con la idea de consumir camarón, pide su platillo y ahí si que no podemos hacer nada para evitar servirle lo que nos está solicitando”, recalcó el empresario.

Finalmente, dijo que esperarán que le vaya bien a los acuacultores y no haya tanta mortandad de crustáceo durante la próxima temporada que se abre en el mes de septiembre, ya que de presentarse un problema la situación podría tornarse más difícil para el sector restaurantero.