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Por Marco Antonio Flota


Abanderados


El Presidente Peña Nieto abanderó a los integrantes de la Selección Nacional de Fútbol y les pidió que en el Mundial de Brasil se entreguen en cuerpo y alma.
El entrenador, Miguel Piojo Herrera, prometió que llevará a los muchachos a los cuartos. Pero no aclaró si los llevará a los Cuartos de Final del Torneo o los encerrará a piedra y lodo en sus cuartos de hotel para que no tengan sexo.
Porque el señor Herrera, aunque después matizó sus declaraciones, debe seguir encerrado en su idea de que los muchachos deben entretenerse con un sólo balón y no con los dos que ha dotado, y generosamente, la naturaleza a las brasileñas. Que si quieren abundancia de Pichichis, que se vayan a España, como Hugo Sánchez, no al Mundial a conquistar cariocas (porque barati-ocas va a estar difícil).
El Presidente Peña Nieto, al alentarlos a hacer un buen papel en el Mundial, se puso la verde. Pero no incurrió en el gesto barato de ponerse la camiseta del Tri: Estrenó una corbata verde, idéntica a la que llevaron a Los Pinos los muchachos y dijo que la usará con la mayor frecuencia posible hasta que termine el Mundial.
Y compartió con ellos su experiencia con una niña, jugadora de básquetbol de las Bayonetas de Puebla, quien le dijo: "Por amor al suelo que nos vio nacer nos convertimos en titanes". Les pidió que ellos también se conviertan en titanes, aunque algunos como Oribe Peralta y Héctor Herrera tienen más bien físico de Tin Tanes.
Canceló también Peña Nieto un timbre conmemorativo del Tri, que puso a circular de inmediato el Servicio Postal Mexicano. Y puede convertirse en una joya filatélica porque, conocida la eficacia de nuestro Correo, pueden transcurrir varios años antes de que llegue la primera o carta postal franqueada con esa estampilla.
(Cuéntase de un político en retiro que acaba de recibir por correo una invitación para formar parte del Gabinete de don Gustavo Díaz Ordaz y una esquela que participa la primera comunión del tío Montiel).
Pero el Piojo Herrera, decíamos, se comprometió a cumplirnos a los mexicanos el sueño de llegar a Cuartos de Final en el máximo torneo futbolístico mundial. O sea, al quinto partido que siempre se nos ha negado.
Estuvimos cerca en el Torneo México 86, pero Hugo Sánchez- ¡Siempre Hugo Hugo!- falló un penalti y echó al traste las esperanzas de millones de mexicanos, y los millones de los patrocinadores de un spot en el que un grupo de monjitas brincaban de gusto por un gol de Hugo. Que, lógicamente, valió monja. Mejor suerte corrió el comercial de la "Chichitibum", aquella chica que anunciaba una cerveza y elevó hasta el cielo la venta de portabustos.
En fin, que la Selección ya fue abanderada en Los Pinos. Esperaron hasta el último minuto y como no llegó don Joaquín Gamboa Pascoe, líder de la CTM, y quien ya no rompe huelgas, le entregó e Presidente la bandera a Rafa Márquez, el defensa- más bien autodefensa- que rompe piernas de los rivales. Afortunadamente, ya le recomendó que controle su temperamento El 5 Copas. Digo, Antonio Carvajal, portero en 5 mundiales, no cierto ex Presidente.
Que haya suerte, pues, muchachos. El Presidente y el pueblo quieren un equipo campeón. Por lo pronto ya son un equipo Compeán: Los maneja Justino, por cuenta de Televisa.
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¡RRIINNGG!
-Bueno, Secretaría de Hacienda..
-¿Qué pidió el secretario Videgaray al Senado que no mezcle la discusión de leyes con el Mundial?
-Sí: Es que tienen muchas melees, pero ningún Pelé...
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EPIGRILLO
Que dejó el mando a Moisés y Marcos se retiró.
¿Claro el cuento te quedó o te lo cuento otra vez?