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Afirman que Los Caballeros Templarios mantienen su fuerza en los municipios

Staff

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- El Gobierno Federal no entiende lo que está pasando en Michoacán.

A través del comisionado federal Alfredo Castillo, está aplicando una estrategia superficial que mantiene intacta la estructura criminal montada por Los Caballeros Templarios.

De hecho, ya está en marcha el proceso de reconfiguración de esta organización y hay señales de que pronto aparecerá otro cártel sobre la estructura del anterior.

Así lo asegura el académico Romain Le Cour Grandmaison en el ensayo “Entender para atender: Por una estrategia de Estado en Michoacán”, elaborado para Centro de Análisis de Políticas Públicas México Evalúa.

El Gobierno -dice el analista- está siendo “poco responsable” al operar una política de “divide y vencerás” con las autodefensas, dando golpes mediáticos y espectaculares que no solucionan el problema de fondo.

Le Cour es co-director del think thank Noria y candidato a doctor en Ciencia Política de la Universidad de La Sorbona. Hizo trabajo de campo en el Estado, en la región de Tierra Caliente y otras zonas violentas, y se entrevistó con diferentes actores para elaborar este estudio.

Según su análisis, la estrategia federal implementada en Michoacán no ataca los esquemas de financiamiento de los grupos criminales ni la estructura de estas organizaciones.

Basta ver, dice Le Cour, lo que sucede con el tema de la minería, una de las principales fuentes de recursos para las organizaciones criminales. Se han dado golpes espectaculares con el cierre de patios y decomisos de mineral ilegal en buques de carga, pero no se atiende la explotación directamente en las minas.

Para el académico, de existir una verdadera voluntad política para socavar las estructuras de Los Templarios, las fuerzas federales ya habrían localizado las minas.

“Debería ser una tarea fácil, rápida y altamente prioritaria”, indica.

“La inacción del Gobierno Federal en un ámbito tan simbólico como el uso de su suelo y de sus recursos naturales, demuestra la superficialidad de su estrategia, así como la posible convergencia de sus intereses con los de ciertas facciones criminales”, asegura el autor.

Ganar una batalla,

no la guerra

Para Le Cour Grandmaison, la creación de la Policía Rural en Tierra Caliente es una solución a corto plazo para responder a la presión mediática que exigía una solución sobre las autodefensas.

La Policía Rural fue lanzada oficialmente el 10 de mayo en Tepalcatepec y Buenavista Tomatlán, donde nacieron en febrero de 2013 las primeras autodefensas contra Los Caballeros Templarios, y a la fecha ha arrancado operaciones en otros dos municipios, La Huacana y Churumuco.

“En vez de atender las problemáticas profundas, el Gobierno Federal parece buscar cooptar a un bando, provocando la división con otros, para difundir una imagen de poder gubernamental. Esta postura se puede justificar en términos pragmáticos, ya que el Gobierno puede así colgarse medallas por desaparecer a las autodefensas, darles una etiqueta pública y declarar solucionado el conflicto en Michoacán”, explica el académico.

“Sin embargo, este proceso de cooptación no atiende ninguna de las problemáticas profundas de la crisis y agudiza las tensiones entre facciones”.

La estrategia federal fue lanzada con un enfoque limitado. Eso se comprueba, señala el politólogo, cuando se observa que el plan se centra en Tierra Caliente y la Costa, olvidando la zona oriental del Estado, también afectada por la violencia del crimen organizado, y los estados vecinos, que se han limitado a reforzar la vigilancia policial en las fronteras con la Entidad michoacana.

“Lo que se está haciendo en Michoacán es ganar una batalla, no la guerra, administrando y gestionando el conflicto, con las próximas elecciones locales en el horizonte”, advierte.

“El fondo de las problemáticas no se está resolviendo, porque para atender, hay que entender; un esfuerzo largo y lento que el Gobierno Federal no parece estar dispuesto a realizar.

“La táctica del Gobierno Federal que pretende dividir el movimiento en grupos rivales, o desconfiados, se puede entender a corto plazo: dividir para controlar mejor. Sin embargo, resulta poco responsable que las autoridades puedan ‘jugar este juego’, promocionando o apoyando abiertamente ciertos grupos en contra de otros, basándose en el criterio de su potencia armada”, puntualiza el estudio.

“Privilegiar a las autodefensas que cuentan, o contaban, con más poder de fuego implicará apoyar directamente al próximo grupo que controlará las actividades ilegales en Michoacán. Es dar una señal clara de que las armas siguen siendo el único instrumento político valorado por el Gobierno Federal”.



Hacer política,

una solución

Contrario a la idea de que “politizar” el tema de la seguridad es algo negativo, el estudioso propone justamente hacer política, acercarse a las comunidades e identificar las problemáticas específicas de cada Municipio.

Le Cour cita los casos de comunidades de la Costa como Santa María Ostula o los municipios de Coalcomán o Chinicuila donde existen consejos ciudadanos en los que se están debatiendo alternativas para el desarrollo, llevando a cabo un proceso de construcción política desde la base.

“El Gobierno Federal debería ser atento a la coordinación que existe entre los consejos ciudadanos de varios municipios, con el fin de trabajar en un marco político de largo plazo, persiguiendo la idea de la reconstrucción del tejido social”, aconseja.

“El hecho de acercarse para entender es el ingrediente indispensable para superar la única constante que pudimos observar en Michoacán: la desconfianza y el rechazo total hacia los tres niveles de Gobierno y los partidos políticos”.