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Manuel Clouthier

Al revisar el Gobierno de Enrique Peña Nieto ahora que ha transcurrido la cuarta parte del sexenio, me pregunto: ¿Qué hacer para crecer? No es posible pensar que México crecerá en su PIB sólo con reformas económicas. Éstas son indispensables, pero no suficientes.
Me gusta la analogía de gobernar un País con manejar un automóvil. No se puede conducir un auto viendo el espejo retrovisor, no es posible hacerlo observando el tablero de control; no se avanza con acelerones en neutral, y tampoco en reversa; ni se puede andar con el freno de mano metido. No mis amigos, un auto se conduce viendo hacía adelante.
Para tomar las medidas pertinentes, urge al Presidente revisar quienes en el Gobierno están atados al pasado (espejo retrovisor) quienes están metiendo el freno de mano, quienes están obsesionados con un “modelo de control”, quienes quieren retrocesos (reversa) y quienes se dedican a dar puros acelerones en neutral.
Si quieren realmente avanzar, les digo que no es posible “mover a México” sin esperanza. Tampoco es posible mover al País sin liderazgo. El liderazgo del hombre de estado es mucho más que administrar programas o que presentarse como autoridad dando el mensaje de que “el que manda soy yo”. Es cierto que es necesaria la administración eficaz y eficiente, y el principio de autoridad para la gobernabilidad, pero el verdadero liderazgo se finca en la credibilidad, y poco o nada ha hecho el Gobierno de Peña Nieto para ganar la credibilidad del pueblo de México.
Para ganar credibilidad se necesita un Gobierno honesto, que respete y amplíe las libertades, que provea seguridad a los ciudadanos en sus personas, familias y patrimonio, que sea congruente entre lo que dice y hace, que “los momentos de verdad” de los servicios que provee retroalimenten la credibilidad en el Gobierno. Es necesario que la clase política respete la ley y no abuse del poder, que se combata la corrupción que predomina en el sector público con la modalidad de corrupción organizada. Que exista un verdadero Estado de Derecho que garantice las reglas del juego del ejercicio del poder, de la inversión y la economía, y de la vida social.
Persiste el problema del delito de secuestro y extorsión, y el de agresiones a periodistas y medios de comunicación; se frenan inversiones por la discrecionalidad y la corrupción de funcionarios municipales, otras inversiones se dilatan por la enorme burocracia en la gestión de trámites. Estamos pagando más impuestos los ciudadanos y las empresas al tiempo que somos testigos del enriquecimiento inexplicable de los funcionarios públicos. A las empresas del sector primario y a los agricultores arbitrariamente no les regresa el IVA el SAT.
Grupos ciudadanos tenemos años luchando porque se reconozca el derecho humano de participación política y la oportunidad efectiva de poder ser votado como candidato independiente y no encontramos justicia ni legislativa, ni judicial.
En Sinaloa acaban de matar a una activista social que buscaba desesperadamente a su hijo desaparecido y el procurador del Estado en lugar de procurar la justicia para las víctimas ha hecho declaraciones desprestigiando a las mismas, evidenciando que entre más se empeña una autoridad en desprestigiar a las víctimas más responsabilidad tiene respecto del delito.
Frecuentemente conocemos testimonios del trato inhumano que viven nuestros empleados y conocidos cuando se ven en la necesidad de recurrir al IMSS para recibir servicio médico o medicinas.
Por todas estas cosas es que no crece el País en su economía. Siempre he dicho que necesitamos hacer del País uno atractivo y confiable a la inversión productiva. Estoy seguro que México siempre ha sido atractivo, pero no confiable. Para hacer que sea confiable, necesitamos que nuestro Gobierno sea confiable y que sus acciones fomenten la credibilidad y la esperanza, no lo contrario.
Twitter: @ClouthierManuel