Sorprende a relator especial de la ONU los niveles de violencia que enfrenta México

Por Silvia Garduño

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- El relator especial de Naciones Unidas sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Christof Heyns, reconoció que de los países que ha visitado, México enfrenta una situación excepcional, con más de 100 mil homicidios de 2006 a la fecha, 70 por ciento de ellos relacionadas con el narcotráfico.

“De todos los países que he visitado, la situación que vive en México es excepcional, sin embargo quiero enfatizar que no es una situación en la que no haya esperanza”, señaló en entrevista telefónica luego de presentar su reporte sobre su visita a México en 2013 ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en Ginebra.

Aunque no quiso entrar en comparaciones con otros países o en rankings internacionales, advirtió que las violaciones al derecho a la vida ocurren en una tasa inaceptablemente elevada en México y que la mayoría de los casos de homicidio no son investigados, lo que revela que prevalece una cultura de impunidad.

“No hay acceso a las evidencias y en ocasiones éstas son manipuladas, y la familia tiene que jugar el rol de investigador. En algunos casos hay corrupción; en otros miedo de la parte investigadora, en otros más infiltración de los cuerpos policiacos. Lo principal es que existe una cultura de impunidad, pues sólo 2 % de los casos son resueltos”, alertó.

El funcionario de origen sudafricano señaló que en México prevalece una percepción de que las vidas perdidas en enfrentamientos de grupos del crimen organizado son menos valiosas que las de otros ciudadanos, pues comúnmente se piensa que si los criminales se matan entre ellos, el problema del narcotráfico se está resolviendo solo.

Según las cifras que proporcionó el Gobierno de México al relator, entre 2006 y 2013 se registraron 102 mil 696 ejecuciones en el País, de las cuales, 70%, es decir, 71 mil 887, fueron de personas involucradas en el tráfico de drogas.

La percepción de degradar la vida de ciertas personas por su presunta actividad criminal, señaló Heyns, es parte del enfoque militarista de la seguridad que impera en el País, en los que los militares tienen el derecho a matar personas que son “blancos legítimos” sin tener que rendir cuentas, como lo harían fuerzas de seguridad civiles bajo un enfoque de aplicación de la ley.

El relator insistió en que México debe pasar del enfoque militarista en seguridad a uno de Derechos Humanos, en el que el uso de la fuerza sea el último recurso.

Recordó que al menos en el discurso, el Gobierno de Enrique Peña Nieto ha señalado que cambiará la estrategia de seguridad y que terminará por quitar a los militares de las calles, lo cual es positivo.

“Claro que si lo dices mucho pero no haces nada al respecto, te vuelves completamente cínico, pero al menos creo que el Gobierno ha planteado moverse en esta dirección”, comentó.

Heyns celebró la reciente reforma al Código de Justicia Militar para que tribunales civiles juzguen a elementos de las fuerzas armadas acusados de violar derechos humanos, pero advirtió que este cambio no es la solución final para acabar con el enfoque militarista.

Por otra parte, consideró que la Gendarmería propuesta por Peña Nieto tampoco puede ser vista como la solución última.

“Mi primera impresión fue que la Gendarmería solamente sería otra forma en que los oficiales militares existentes utilizarían otros uniformes. Me parece que es algo bueno que la Gendarmería no sea vista como la gran solución; la gran solución es contar con una fuerza policial adecuada”, subrayó.

Para acabar con la cultura de impunidad, dijo, se deben emprender varias acciones, entre ellas crear una unidad investigadora de la Policía que reciba quejas de los ciudadanos a las que se les dé una alta prioridad.

A la vez, señaló es necesario capacitar y profesionalizar a las policías, que a diferencia de las Fuerzas Armadas en México, no gozan de prestigio.