Por Juan Carlos Orozco
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- La decisión del Banxico de bajar el objetivo de la tasa de interés el pasado 6 de junio, de 3.5 a 3 por ciento, se dio en una votación dividida donde se confrontó el deseo de apuntalar el crecimiento de la economía con la credibilidad de la institución.
De los 5 votos posibles en la Junta de Gobierno del Banco de México (JGBM), 3 votaron por bajar la tasa, y 2 se opusieron, una votación muy cerrada que, según los expertos, manda un mensaje negativo para definir las expectativas.
Según la minuta, publicada ayer, los argumentos en favor de bajar la tasa fueron la debilidad en que aún se encuentra la economía mexicana, un comportamiento de los precios mejor al previsto, un manejo sano de las finanzas públicas y que Estados Unidos tardará todavía en elevar su tasa de interés.
Pero los que votaron en contra, señalaron que la economía mexicana ya muestra signos de mejora, que la medida podría tener consecuencias por volatilidad y que en octubre la JGBM había descartado un ajuste de este tipo.
La medida fue sorpresiva y quita al Gobierno Federal presiones sobre el pago del servicio de la deuda interna.
Pesó más el aspecto de la producción que el de la inflación, aseguró Eduardo Loria, catedrático de la Facultad de Economía de la UNAM.
Para Grupo Scotiabank la medida resulta inusual, apresurada y a contrapelo de lo que había informado previamente.
“Complica la lectura de las decisiones de la autoridad monetaria y podría afectar negativamente la credibilidad que ha venido construyendo Banxico”, afirmó.