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Únicamente 2 países tienen una mayor brecha entre el ingreso recibido y el gasto hecho


Por Ulises Díaz

AGENCIA REFORMA

CD. DE MÉXICO.- Entre los países de América Latina, México es el tercero con mayor diferencia entre los ingresos que recibe y el gasto público que hace, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En 2011, el País recibió 23.1% en proporción del PIB de ingresos públicos, que comprenden los impuestos, las cotizaciones sociales, las subvenciones y otros ingresos, pero el gasto público fue de 26.5% del PIB, lo cual generó una diferencia de 3.4 puntos.

Los únicos países que tienen una mayor brecha entre el ingreso recibido y el gasto hecho fueron El Salvador, con 3.9 puntos, y Argentina, con 3.5 puntos.

De acuerdo con el documento “Panorama de las Administraciones Públicas de América Latina y el Caribe 2014”, la mayor parte de los países de la región gastan más de lo que reciben.

Por ejemplo, Brasil tiene una erogación de 39.2% como porcentaje de su PIB, pero las entradas son de 36.7%, mientras que Colombia gasta el 28.6%, pero sólo recibe el 26.7 por ciento.

Sólo 4 economías tienen un mayor ingreso que lo que gastan.

En el caso de Perú, los ingresos representan el 21.1% mientras que los gastos son el 19.2%, en tanto en Chile, la proporción es de 24.6% en ingresos, contra 23.2 de gasto.

Los otros dos que tienen una ventaja son Paraguay y Ecuador.

“En América Latina el sector público ahorra muy poco y el gasto en inversión pública en infraestructura sigue siendo muy bajo”, dijo Gustavo García, coordinador del Sector Fiscal de la División de Gestión Fiscal y Municipal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Por estas razones la región tiene que incrementar el nivel de ahorro público para poder crear espacios fiscales e invertir un poco más, también la región necesita aumentar el espacio fiscal para construir colchones para shocks externos como mecanismos más automáticos y permanentes”, indicó durante la presentación del documento.

Según el especialista, en el momento de hacer la planeación fiscal a corto y mediano plazo es importante que se tomen en cuenta ciertos factores, uno de ellos que en los próximos treinta años la región va hacia un proceso de envejecimiento de la región y eso va a tener un efecto en los costos financieros de la seguridad social y la salud pública.

Otro es que la economía en los próximos años distará de ser boyante y en consecuencia no se podrán contar con grandes excesos presupuestales.

“Todavía quedan desafíos para seguir innovando en la gestión de las finanzas públicas, cuando la economía está caracterizada por una desaceleración del crecimiento y por lo menos en el mediano plazo las tasas de crecimiento de la economía mundial van a ser bajas o muy moderadas, la región tiene que mejorar su capacidad de manejo financiero”, precisó García.