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Por Yáscara López
AGENCIA REFORMA
CD. DE MÉXICO.- A sus 6 años de edad, Ariel apenas pesa 16 kilos, 5 por debajo del peso ideal. Tiene anemia.
Sus hermanos, Alejandro, de 12; Hayat, de 8, y Jesús, de 3, están en condiciones similares.
Su madre, Viridiana Jiménez Gutiérrez, solía dejarlos encerrados en un pequeño departamento de la colonia Prohogar, en Azcapotzalco, cuando salía a trabajar como sexoservidora.
El espacio constaba de dos cuartos sin focos. Sólo en el baño había luz. Los colores beige y azul de las paredes apenas se veían debido a la mugre y el salitre de la humedad.
Ahí vivían desde hace cuatro años, cuando el padre, Alejandro Núñez Saldívar, cayó preso en el Reclusorio Norte por robo.
Los vecinos pocas veces veían a Viridiana. Sólo escuchaban el llanto de los niños, quienes se veían obligados a comer el yeso de las paredes y a espantar a patadas las ratas que merodeaban el lugar.
A veces, los vecinos les dejaban comida afuera de la puerta. Los niños solían tomarla... hasta que la madre se los prohibió.
“Como ya no comían tanto, Ariel se puso mal, empezó a enfermarse”, señaló una de las vecinas, quien pidió preservar el anonimato por temor a la familia.
Una denuncia llegó a la Procuraduría capitalina, que el 6 de junio rescató a los menores.
Desde entonces, Ariel se encuentra en el Hospital Pediátrico de Iztacalco, donde los médicos tratan de estabilizarlo de la grave anemia.
Sus hermanos ya están en el DIF.
La Procuraduría integra un expediente contra Viridiana Jiménez, y ya solicitó una orden de aprehensión en su contra.
Y, mientras eso sucede, en la colonia, los vecinos cuentan que han visto a la mujer en los alrededores de los hoteles donde acostumbra trabajar.