Migran menores por asilo; hallan violencia y cárcel


Por Bernardo Latorre Vivas
AGENCIA REFORMA
REYNOSA.- Niños migrantes centroamericanos que van con ilusión por el “sueño americano”, con el propósito de entrar legalmente y de que conseguir un permiso humanitario, terminan en Centros de Detención de Menores de la Patrulla Fronteriza.
Su intención es huir de la pobreza y la violencia que padecen en sus países.
Bryan Duban Soler Redondo, de 15 años, también de Honduras, salió hace cinco meses sin dinero y con la firme idea alcanzar la “tierra prometida”, pero desde hace cuatro meses vive en Reynosa.
“No tengo familiares en Estados Unidos, me salí de mi casa para ayudar a mi familia, somos ocho hermanos y está muy difícil, a lo mejor ya me quedo a vivir aquí en México, no sé”, expresó con incertidumbre.
El adolescente cuenta que huyó de la pandilla Mara Salvatrucha y tardó 30 días en llegar a Reynosa.
“Los maras me veían y me decían: vete, estás muy flaco y chaparro. El río (Suchiate) lo crucé nadando porque no tenía los 80 pesos que cobran por pasarte”, exclama.
“En Tonalá (Chiapas) me puse a trabajar de albañil, me pagaban 150 pesos diarios, junté dos semanas y cuando ya venía, que me lo quitan unos policías, me dijeron que me iban a entregar a Migración, y dije, pues ya llegué lejos, no me voy a regresar, se los dí”, afirmó.
Decidió subirse al tren “La Bestia”, pero cuando comenzó a avanzar vio a delincuentes que les quitaban dinero y golpeaban a los migrantes que iban a bordo, por lo que aprovechó que la máquina avanzaba despacio y se arrojó a la tierra.
En una plaza pública de Chiapas conoció a una pareja de señores que manejaban un trailer de carga rumbo a Reynosa.
“Me sorprendí que me dijeron que eran de Reynosa y que estaban esperando que les cargaran el tráiler, que si quería raid. Me vine con ellos, muy buenas gentes, en los puestos de Migración decían que era su hijo”, recordó.
Por seguridad, se instaló en el Albergue Senda de Vida, donde auxilia al pastor Héctor Silva. Ya duda en cruzar a Estados Unidos.
“Ya me siento mexicano”, dice jubiloso.
A sus 12 años, Denis Maudiel Pérez dejó su casa y su familia en un poblado pobre de Honduras, cerca de la capital, donde los maras ya lo querían reclutar.
Sus padres lo pusieron en manos de un tío para que lo llevara a Estados Unidos y juntos cruzaron la frontera sur de México, viajaron en tren hacia el norte hasta que en cierto punto del trayecto y durante la noche, el adulto desapareció y ya no lo volvió a ver.
A bordo del tren, el niño conoció una nueva familia, junto a otros jóvenes consiguió comida, pasó días ardientes sobre una mole de hierro hasta llegar a un albergue a las puertas del desierto, donde encontró cama, techo y alimento.
En el Centro de Atención al Migrante y Necesitado de Altar, Sonora, el niño relató su experiencia al párroco Prisciliano Peraza. Él piensa que su tío pudo haber caído del tren.
En el albergue le consiguieron un boleto para regresar a su casa, el 20 de junio lo esperaban para cenar, pero ya no llegó.
Otros migrantes señalan que el menor decidió caminar por la carretera hacia Caborca, a 20 kilómetros de distancia, para tomar el tren hacia Mexicali, donde intentaría el cruce.
“Como son migrantes, el transporte no los lleva, se tuvo que ir a pie”, comentó Denisse, una de las administradoras de la Casa de Atención al Migrante.
Peraza considera que la pobreza y de violencia que padecen países como Honduras, Guatemala y El Salvador, orillan que cada vez más menores decidan emigrar.
“Si se quedan ahí o se mueren o se tienen que apegar a las bandas, las maras, son rehenes de los grupos delictivos que están ahí en los pueblos”, explicó.
De octubre del 2013 a junio del 2014, la Patrulla Fronteriza en Estados Unidos ha detenido a 52 mil 206 menores migrantes no acompañados que entraron por la frontera norte mexicana. Por primera vez la mayoría son centroamericanos.
Esta cifra es el doble de la registrada el pasado año fiscal en Estados Unidos, que comprendió de octubre del 2012 al 30 de septiembre del 2013.
En México, Mercedes del Carmen Guillén Vicente, subsecretaria de Gobernación, reveló que en lo que va del 2014 el Instituto Nacional de Migración detectó a 9 mil 622 menores migrantes, casi todos centroamericanos, cifra que casi iguala los 9 mil 724 casos que se registraron en todo el 2013.